El sindicato Comisiones Obreras (CCOO) ha presentado una demanda contra el Ayuntamiento de Madrid por incumplimiento del convenio laboral en el «traslado obligatorio» de un edificio municipal de casi medio centenar de empleados (47 en total) de la Agencia para el Empleo. Tal como adelantara este medio, el traslado se produjo a principios de abril para instalar en el inmueble desalojado -un palacete del barrio de Embajadores- la nueva concejalia de Igualdad de Celia Mayer, que cesó recientemente de Cultura.

La polémica lleva coleando desde hace un mes y medio y llega ahora a los juzgados. Según fundamenta CCOO, «el traslado obligatorio requerirá la existencia de razones técnicas u organizativas justificadas», y tal decisión debe acordarse «en el seno de la Comisión Paritaria». «Se entenderá que existe traslado de carácter colectivo cuando éste afecte al menos al 5% de la plantilla del centro», deplora la demanda del sindicato.

Según los cálculos de CCOO, el traslado afecta «al 15,66%» de la Agencia para el Empleo -un organismo autónomo dependiente del Consistorio que dirige Manuela Carmena-. Una decisión así, continúa la demanda, «deberá ser notificada por la Administración y al trabajador con un mínimo de antelación de 30 días», condición que se habría incumplido en este caso. «Se han incumplido los requisitos formales, no se acordó en la Comisión Paritaria, no ha ido precedido del periodo de consultas y no ha sido comunicado a los trabajadores con 30 días de antelación.

CCOO, por tanto, reclama a los tribunales que el traslado se considere «nulo y sin efecto».

La decisión del traslado corresponde a la vicealcaldesa Marta Higueras, responsable de Equidad y Empleo en Cibeles. Higueras y el Comité de Empresa de la agencia mantuvieron hace un mes una acalorada correspondencia con motivo del ralojo. “Sabéis que la mayor parte váis a ir a la sede de la Agencia del Paseo de Pontones, es decir, a escasos cuatro minutos andando del edificio que dejáis”, llegó a escribir Higueras. Los trabajadores ubicados a Ronda de Toledo, número 10, fueron avisados por sorpresa y contaron con escasos días para recoger sus pertenencias y marcharse.