Manuel Moix, fiscal jefe Anticorrupción, ha decidido tirar la toalla y este jueves en la reunión que tiene previsto celebrar con el Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, alegará que está «cansado» para dejar este cargo, según fuentes de su entorno. Por su parte, Maza tiene previsto pedirle «explicaciones exhaustivas» y le facilitará su salida.

El fiscal jefe ha decidido dejar su puesto, ya que se ha quedado solo al defender su participación del 25% en una sociedad panameña de su padre. Moix se ha pasado los últimos días explicando su relación con esta sociedad y los motivos por las que sigue siendo socio de la misma, pero sus argumentos no han convencido a nadie.

En las anteriores crisis, cuando se enfrentó a los fiscales de la Operación Lezo y del 3% aguantó las críticas a su actuación e incluso no le afectó la reprobación de los diputados en el Congreso. Sin embargo, ahora al tratarse de un asunto estrictamente personal ha preferido dejar su cargo al que llegó hace solo tres meses.

Moix es consciente de que su encuentro con Maza va a ser diferente a los anteriores cuando obtuvo su respaldo ante el enfrentamiento con varios fiscales de Anticorrupción. El fiscal del Estado ha reconocido en privado su malestar con Moix porque le haya ocultado hasta ahora su condición de socio de una empresa panameña hasta que fue revelada por un medio de comunicación el pasado lunes.

Además, el Gobierno ya ha marcado distancia por lo que la única salida posible a esta situación «insostenible» es su relevo. Moix llegó a la jefatura de Anticorrupción el pasado 24 de febrero.

El fiscal jefe es titular del 25% del capital de Duchesse Financial Overseas SA, una sociedad que sus padres constituyeron en Panamá en diciembre de 1987 y que los cuatro hermanos Moix Blázquez heredaron tras el fallecimiento de sus progenitores. Esta compañía offshore, que recurrió a testaferros panameños para ocultar la identidad de sus verdaderos propietarios, es la dueña del chalé que la familia tiene en la localidad madrileña de Collado Villalba y sigue sin  disolverse casi 30 años después.

Maza reconoce en privado su malestar con Moix por ocultarle que tenía una sociedad en Panamá antes de nombrarlo

El pasado lunes, Maza y Moix quedaron emplazados para hablar de este asunto este jueves, puesto que el primero viajaba el martes a Ceuta para participar en unas jornadas jurídicas y el segundo se ha desplazado este miércoles a Palma de Mallorca para reunirse con los fiscales de Baleares.

Las fuentes del Ministerio Público consultadas por El Independiente reconocen el malestar de José Manuel Maza con Manuel Moix por no haberle informado de que tenía intereses en una sociedad panameña, aunque ésta estuviera inactiva y se encuentre legalizada.

Las explicaciones

En declaraciones a la Cadena Ser, Moix manifestó el martes por la noche que Maza le había contestado que estuviera «tranquilo» si todo estaba legalizado, a la espera de un segundo encuentro. Horas antes, a preguntas de los periodistas, el fiscal general del Estado eludió valorar esta polémica con el argumento de que tenía que «informarse bien y mejor para poder opinar públicamente a fondo».

El entorno de Maza va un paso más allá y sostiene que éste tiene la impresión de que Manuel Moix, en el centro de la polémica desde su llegada a la jefatura de Anticorrupción y reprobado por el Congreso cuando no había cumplido ni tres meses en el cargo, quiere marcharse y él no va a intentar convencerlo para que siga. Esa sensación la abonó el propio fiscal jefe en la mañana de este miércoles en una entrevista concedida a Onda Cero, cuando Moix dijo no tener «ningún apego» ni «interés en mantener el cargo».

A la espera de conocer si el jefe de Anticorrupción presenta este jueves su renuncia a José Manuel Maza, fuentes de toda solvencia aseguran que el fiscal general del Estado le busca ya sustituto. La condición es tener un perfil irreprochable, a la vista de lo que ha ocurrido con Moix.

Maza tiene la impresión de que el fiscal jefe Anticorrupción quiere dejar el puesto y ya le busca sustituto

En las últimas horas, Moix ha venido defendiendo que es «perfectamente compatible» ser cotitular de una empresa radicada en Panamá y ser el máximo responsable de la lucha contra la corrupción en el Ministerio Público, por lo que, «en principio», no ve motivos ni para dimitir ni para que lo destituyan.

«Si uno legaliza y actúa conforme dice la ley, lo pone en conocimiento de Hacienda y paga todos los impuestos, ¿dónde está el problema? Uno no puede tirar una herencia a la basura. Tendrá que aguantarse con la herencia hasta que la pueda legalizar», ha tratado de justificar estos días el fiscal jefe de Anticorrupción, sustituto de Antonio Salinas tras jubilarse éste a finales del pasado mes de octubre.

Con el paso de las horas, el relato construido por Moix para justificar su participación en esta sociedad ha ido mostrando grietas. Si hasta ahora mantenía públicamente que sólo tuvo conocimiento de la existencia de la sociedad de su familia en Panamá tras el fallecimiento de su padre a finales de 2011, cuando él y sus hermanos tuvieron que pagar el Impuesto de Sucesiones, el abogado de la constructora que construyó el chalé de Collado Villalba y que denunció a sus padres por impago y alzamiento de bienes ha desvelado que el hoy fiscal jefe Anticorrupción «estuvo presente» cuando sus progenitores declararon ante la juez por esta demanda.

Contactos Catalá-Maza

La última polémica en torno a Moix llevó al ministro de Justicia, Rafael Catalá, a ponerse en contacto ayer con el Fiscal General del Estado, que le explicó los pormenores de la herencia del Fiscal Anticorrupción, sobre la que, según fuentes del Ministerio, «no hay nada reprochable». Los mismos medios no quisieron adelantar acontecimientos al defender que Moix en «un hombre que difícilmente se viene abajo ni entra en depresiones»;, eludiendo así lo que parece inevitable, esto es, su renuncia, que se da por hecho en amplios sectores del PP y del Gobierno.

Además, lamentan que desde que Moix entró en la Fiscalía, «se ha puesto en marcha una campaña contra él», una campaña que ha llevado incluso «a que se le investigue para sacarle cosas», apuntando en este sentido a la existencia de una conspiración contra la persona elegida para ordenar en una fiscalía acostumbrada en los últimos tres años a no dar cuentas a ningún jefe superior.Pero aún en el supuesto de que eso fuera verdad, la situación de Moix se antoja «imposible», cuestionado por sus subordinados y con la «mancha» de una herencia paterna envenenada que lleva a antiguos paraísos fiscales como Panamá y que, en las actuales circunstancias, no levanta apoyos entusiásticos entre los que deberían ser sus valedores, esto es, un gobierno que se ha puesto un poco de canto, consciente de que tendrá que soltar lastre.

De modo que los motivos por los que fue elegido para el puesto, precisamente, no tener ninguna experiencia en Anticorrupción para que llegara «virgen» a una responsabilidad que necesitaba de cierta mano dura, se ha convertido en su mayor lastre. Eso sí, desde Justicia apuntan a que el que le sustituya, de producirse el relevo, «deberá poner orden en esa fiscalía».

Hora de «tomar decisiones»

Lejos de decrecer, la presión ha ido en aumento en varios frentes. De un lado, los grupos de la oposición han pedido la comparecencia en el Parlamento del ministro de Justicia, Rafael Catalá, y del propio Moix. De otro, las tres asociaciones profesionales de fiscales han exigido explicaciones «urgentes y contundentes» por parte del fiscal jefe Anticorrupción, ante el daño que a la imagen del Ministerio Público ha supuesto que el jefe de Anticorrupción tenga intereses en una sociedad panameña.

Por su parte, la Unión Progresista de Fiscales sostiene que «es el momento de tomar decisiones sin esperar que escampe durante el mes de agosto o el tiempo o el hartazgo de la opinión pública moderen el escándalo. Es momento de tomar decisiones de naturaleza personal, pues permanecer o porfiar en el error es nocivo, el daño que le está haciendo a la institución no puede pasar inadvertido para quien está en el imaginario  de todas las sospechas. Al frente de quien debe combatir cualquier tipo de corrupción no puede estar un Fiscal permanentemente cuestionado, siempre en el ojo del huracán y cuya conducta personal dista mucho de ser ejemplarizante. Es tiempo de mudanza, solo así se resarciría mínimamente el daño ya causado, se recobraría parte de la credibilidad y el prestigio de nuestra institución y podríamos empezar de nuevo el camino que nos corresponde, el del trabajo, la discreción, el servicio al ciudadano y la promoción de la Justicia».

Por su parte, la Asociación de Fiscales ha pedido que Moix ponga su cargo a disposición del fiscal general. «El jefe de la Fiscalía Anticorrupción ha dado las explicaciones pertinentes y ha aportado la documentación acreditativa de la declaración a Hacienda de los bienes recibidos por herencia. No se cuestiona en ningún momento la legalidad de la actuación de don Manuel Moix, pero sí advierte esta Asociación que las últimas informaciones suponen un menoscabo para la imagen de la Carrera Fiscal», sostiene.

Fuentes jurídicas no descartan que el servicio de inspección de la Fiscalía General abra un expediente disciplinario a Moix por incompatibilidad. El fiscal jefe de Anticorrupción mantiene que ninguno de los supuestos que establece de forma expresa el Estatuto de la Carrera Fiscal concurre en su caso, dado que él no ha desempeñado actividad empresarial en la sociedad panameña.