La disputa sobre la comisión de investigación sobre la financiación del PP tiene todos los ingredientes para traducirse en una guerra abierta entre el PP y el resto de partidos. Después de la disputa que se mantuvo por su creación en el Congreso de los Diputados y de los enfrentamientos por la presidencia de la comisión, comienza el primer episodio de un órgano que arranca con tintes bélicos y en la que Carolina Bescansa, representante de Podemos en el órgano, ya ha denunciado presiones por parte de los miembros populares, reacios a que se investiguen sólo las presuntas irregularidades de su partido.

Este miércoles por la mañana se celebraba una reunión de los miembros de la comisión para la ordenación de trabajos, y una vez terminada el dirigente del PP Fernando Martínez-Maíllo anunciaba que presentaría un recurso de amparo a la mesa ante lo que consideraba una «ilegalidad». Además, avanzaba que llevarían al Senado la comisión para investigar a todos los partidos, no sólo al PP. El portavoz de ERC, Joan Tardà, también calificaba de «amenazas» estas advertencias y declaraba tras el encuentro que el PP se había presentado en la reunión «incluso amenazando, asegurando que ya les devolvería esa pelota en el Senado».

Sin embargo, los términos de la conversación habrían ido más allá de lo correcto, según han denunciado la dirigente de Podemos y han confirmado otros miembros de la comisión Bárcenas. «El PP ha amenazado con denunciarnos a todos los miembros de la comisión e incluso a los letrados de las Cortes por defender la comisión», ha señalado Bescansa, que ha destacado el tono desafiante de los dirigentes del PP. «Intentan enfangar y que esta comisión no pueda avanzar», ha señalado la dirigente. En un mensaje distribuido posteriormente en su canal de Telegram, aseguraba que «Maíllo ha seguido amenazándonos con llevarnos a todos a los tribunales, incluido el letrado de las Cortes», a la vez que apuntaba: «Sólo se libró el ujier». En este punto, concluía con ironía el texto: «No es Berlanga, es Maíllo».

El momento de las supuestas amenazas al funcionario de Las Cortes se habría producido, explican miembros de la comisión, cuando en un momento dado el propio Maíllo ha preguntado sobre la validez de la comisión al letrado, que habría respondido que su creación había sido aprobado en el Pleno del Congreso. «Ojito», habría respondido el dirigente popular, que habría vuelto a insistir en llevar la causa ante los tribunales.

Desde el partido de Albert Rivera tratan de rebajar la acusación y destacan lo genérico de la expresión. En este sentido, enmarcan la denuncia en el intento por parte de Podemos de «convertirlo en un show». Reconocen, eso sí, que «el ambiente de la comisión se está complicando», y apuntan a la hostilidad existente en la comisión, que levantó ampollas desde el comienzo. «Parece que estamos acostumbrados a las comisiones, pero no tanto a las de investigación», señalaban desde C’s. En esta legislatura han arrancado tres comisiones de investigación, un órgano que sólo tuvo un precedente: la comisión que se abrió tras los atentados del 11-M.