Qatar es un país superlativo a pesar de sus escasos 11.586 kilómetros cuadrados, aproximadamente la superficie de Murcia en España. Es la nación más rica del mundo, junto a Rusia el mayor exportador de gas licuado del mundo, el tercer productor de gas y el octavo exportador neto de petróleo. Sus rascacielos son los más altos y los más numerosos, y su compañía aérea, Qatar Airways, una de las mejores del planeta. Son 2,7 millones de habitantes y apenas un 12% nacionales. Su poder ha ido creciendo y se ha convertido en el emirato díscolo del Golfo. Arabia Saudí, receloso de esta influencia y de su acercamiento a Irán, ha desencadenado un enfrentamiento con Qatar sin precedentes.

La reciente visita del presidente de EEUU, Donald Trump, a Arabia Saudí ha dado fuerza a la monarquía de los Saud para organizar una alianza contra el emirato que rige desde 2013 el jeque Tamim bin Hamad al Thani. El lunes 5 Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto anunciaron la ruptura de relaciones diplomáticas con Qatar, y poco después se sumaron a la medida los gobiernos de Yemen y Libia (la parte en conflicto que Riad reconoce) y las Maldivas.

También Arabia Saudí, único país con frontera terrestre con Qatar, cerró todos los accesos al emirato, que depende para abastecerse de alimentos de la exportación. El 40% de esas viandas entraba por vía saudí. A su vez, saudíes, emiratíes y bahreiníes dieron dos semanas de plazo a los qataríes para volver a su país de origen. La acusación oficial es que Qatar “apoya a varios grupos terroristas que desestabilizan la región”, en referencia a los Hermanos Musulmanes, Al Qaeda y el autoproclamado Estado Islámico.

Localización de Qatar en el Golfo Pérsico.

Localización de Qatar en el Golfo Pérsico.

Hubo al menos dos detonantes de esta reacción. Una nota de la agencia estatal QNA de un discurso del emir en el que elogiaba a Irán como “una gran potencia de estabilización en la región”. También especulaba con que Donald Trump no duraría mucho en el poder. A ello sumaba el Financial Times el pago de una suma exorbitante, unos 1.000 millones de dólares, por el rescate de 26 halconeros qataríes. Del dinero se habrían beneficiado sirios ligados a Al Qaeda, funcionarios iraníes y milicias iraquíes.

Animados por el respaldo de Trump, pese a que EEUU tiene en el emirato el Comando Central para Oriente Próximo, los saudíes se vieron con fuerzas para pasar a la acción. Diplomática, de momento.

Con respecto a las palabras del emir, Qatar se apresuró a difundir que habían sido víctimas de un pirateo. “Nos sorprende la campaña mediática negando el hackeo. Nos está ayudando en la investigación el FBI. Pronto tendremos resultados”, explica el embajador de Qatar en España, Mohamed al Kuwari, en un español muy fluido. Niega las acusaciones sobre los vínculos con el terrorismo y argumenta que estos países “quieren convertir a Qatar en el chivo expiatorio de los fracasos en la zona, en Irak o Siria, por ejemplo, y se oponen a que tengamos una política exterior diferente”.

Quieren convertir a Qatar en el chivo expiatorio de los fracasos en la zona”, dice el embajador

Tanto el actual emir como su padre, Hamad bin Khalifa Al Thani, han trazado una estrategia propia en sus relaciones internacionales que a ojos de Arabia Saudí supone un claro desafío a su poder regional. La explotación de sus ingentes reservas de gas, que cobró auge a partir de 1995, después de que Hamad derrocara a su padre, han convertido al país en el de mayor renta del mundo y ha permitido a los Al Thani  soñar con una influencia que vaya más allá del emirato.

“Así se explican iniciativas como la cadena Al Jazeera, en 1996, o la apuesta por ser sede del Mundial de Fútbol en 2022, sus nuevos museos y universidades, y su creciente apuesta inversora en muchos países, desde el club de fútbol Paris Saint Germain al canal deportivo beIN o sus participaciones en la industria del lujo. Sobre esa base Doha se ha labrado una imagen de mediador de conflictos y financiador de causas diversas, incluyendo el islamismo político (ya sea Hermanos Musulmanes o Hamas)”, escribe Jesús A. Núñez Villaverde en un artículo titulado No es Qatar, es Irán.

La relación con Irán tiene una base económica sólida. Comparten el mayor yacimiento gasístico mundial, el North Field. Doha discrepa de la visión que tiene la actual Administración Trump y Arabia Saudí de Irán, como amenaza a la paz mundial y gran promotor del terrorismo. Según Núñez Villaverde, Riad lo que pretende es “usar a Qatar como ejemplo sobre las consecuencias de la desobediencia y, sobre todo, aislar aún más a Irán”. Lo que provoca de momento es que Qatar mire a Irán y a Turquía como sus salvadores y aliados en esta crisis de consecuencias imprevisibles.

Si bien es cierta esa mayor cercanía de Qatar a Irán, un Irán con el que pactó la Administración estadounidense anterior, también lo es que sus aliados en Siria, por ejemplo, están enfrentados. Teherán respalda al régimen de Bashar Assad, y a Doha se la relaciona con los rebeldes. Ha sido también ese apoyo a las primaveras árabes lo que ha ido crispando a sus vecinos del Golfo. Así como servir de refugio a dirigentes de los Hermanos Musulmanes o de Hamas. En señal de buena voluntad, nada más romperse relaciones salieron del país varios líderes de Hamas.

“Con Hamas contactamos hace años a petición de EEUU para mediar en el conflicto”, explica el embajador en España. Precisamente Estados Unidos cuenta con 11.000 soldados en el emirato y la mayor base militar en la región. “¿Cómo vamos a apoyar el terrorismo si los estadounidenses están en nuestro territorio?”, añade el diplomático. Prueba de las ambivalencias son los mensajes del viernes de Trump, que acusaba a Qatar de ser un fundamento del terrorismo, y de su secretario de Estado, Rex Tillerson, que hacía un llamamiento a buscar una salida a la crisis, que plantea graves problemas humanitarios y de índole económica.

Al Jazeera o su política independiente les molesta”, explica desde Doha Luciano Zaccara

Desde Doha, el profesor Luciano Zaccara, profesor en el Centro de Estudios del Golfo de Qatar University, destaca cómo “Qatar ha mantenido una política exterior muy activa desde 1995, cuando Hamad llegó al poder y desde allí ha llevado a cabo iniciativas que han molestado a sus vecinos, como la creación de Al Jazeera, que Qatar utiliza, pese a las presiones como arma de diplomacia pública. Es lo que molesta junto a su política independiente, lo que le lleva a competir con Arabia Saudí. Con Irán tiene una relación cordial, al igual que Omán o Kuwait, contra quienes no han actuado”.

Según este experto, en relación con los vínculos con el terrorismo, “nadie en el Consejo de Cooperación del Golfo está exento de conexiones o de relaciones ambiguas con grupos considerados terroristas en diferentes escenarios regionales. Qatar apoya a Hamas, es cierto, y por eso la crisis beneficia a Israel, pues demandan que corte esta relación, y a Irán, porque divide a los países del Golfo”.

La singularidad de Qatar hay que vincularla a su prosperidad y al carácter del emir Hamad bin Khalifa Al Thani, que abdicó en su hijo, algo sorprendente en la región en junio de 2013. Al Thani, que aprovechó un viaje de su padre a Suiza para derrocarle en 1995, decidió aprovechar al máximo los recursos en hidrocarburos que se descubrieron en 1939. Desde finales de los 90, Qatar es un país en continua construcción, una de las naciones donde hay más licitaciones de obras en curso. Al padre de Hamad le daba miedo que este desarrollo alterara la vida del emirato.

Según Olivier Da Lage, periodista experto en la zona de Radio France International, “cuando llegó al poder Hamad tenía como objetivo poner a Qatar en el mapa mundial y para ello necesitaba explotar todos sus recursos. 18 años más tarde lo había conseguido”. Los vecinos de la zona recelaron de su decisión de abdicar, porque sentaba un precedente, pero confiaron en que su hijo Tamim fuera más dócil.

Tamim es fruto de la unión con la célebre jequesa Mozah, un personaje de la jetset internacional conocida tanto por su patrocinio de causas benéficas y educativas como por su devoción por el lujo. La jequesa posee una sociedad de inversiones, Mayhoola, con la que ha adquirido Valentino, Balmain, o Harrod’s.

No todo el mundo está contento con esta política del emir”, señala Olivier de Lange, que no descarta un golpe

Al comprobar que el emir actual también sigue sus propias reglas, los saudíes han ido labrando esta coalición en su contra. Una de las salidas con las que especulan los expertos sería que se promoviera un golpe en el emirato. Es una opción que no descarta Olivier de Lange, ya que “no todo el mundo está contento con esta política de independencia del emir”. Podrían promover a sus primos del clan de Ahmed bin Ali Al Thani, primer emir tras la independencia en 1971, o a su medio hermano mayor, Mishaal. El diario saudí Al Riad repite a diario: “Cinco golpes en 46 años, el sexto no es improbable”.

Aún es pronto para calibrar los efectos del bloqueo en el emirato, que a principios del siglo XX era una de los países más pobres del mundo. Hoy la Qatar Investment Authority, que el gobierno del anterior emir estableció en 2005, es un fondo a través del cual se invierten los ahorros procedentes de la venta de hidrocarburos en distintos países y maneja un portfolio de unos 330.000 millones de euros.

El crecimiento durante ese despegue a principios del siglo XXI era de dos dígitos y en los próximos años aún se cuenta con que supere el 4,5%. Las inversiones en infraestructuras e instalaciones por el Mundial de Fútbol rondan los 200.000 millones de euros.

Vínculos con España

Curiosamente, los vínculos deportivos con España son destacables. El entrenador de la selección de balonmano es Valero Rivera, con quien han logrado el subcampeonato mundial en 2015. Hasta ahora Qatar Airways, afectada por el bloqueo, era patrocinador del Barcelona FC, que cambia de espónsor a Rakuten, sin que este giro tenga que ver con esta crisis.

Los viajeros de Qatar lo saben porque Piqué y Messi les saludaban en un vídeo promocional antes de despegar. Ahora llevar la camiseta del Barcelona con el emblema de Qatar en Emiratos se interpreta como propaganda a su favor y se paga con 15 años de cárcel. Hasta ahí ha llegado la guerra.

La presencia española es notable con unas 60 empresas con inversiones en marcha y 1.851 españoles residentes registrados. El objetivo de transformar el emirato en un país de referencia mundial en 2030 lo convierte en un gran polo de atracción. Han participado en diversos proyectos de infraestructuras e ingeniería compañías como Sacyr, OHL o FCC.

Muchas de las obras relacionadas con el Mundial, y con los megaproyectos, las llevan a cabo obreros extranjeros, muchos de ellos asiáticos de diversas nacionalidades en condiciones de abusos extremos que han sido denunciadas por Amnistía Internacional. En diciembre de 2016 el gobierno de Qatar abolió la denominada kafala, que obligaba a los trabajadores a solicitar el permiso de su empleador para cambiar de empleo o salir del país. Según The Economist, Qatar es un régimen autoritario con la única concesión en derechos políticos de la celebración de elecciones municipales.

El metro de la capital es uno de los planes más ambiciosos. También destaca la construcción de las dos mayores desaladoras del país, la de Ras Abu Fontas A3, y Facility-D, por parte de Acciona Agua con consorcio con Mitsubishi y Toyo Thay Corporation. Son contratos por valor de 462 millones de euros, firmados en 2015. Qatar es el tercer proveedor de gas natural de España, después de Argelia y Nigeria, y somos el sexto proveedor de la UE, muy lejos de Alemania, el primero.

Hay preocupación y desinformación, pero de momento no hay desabastecimiento”

El temor es que los problemas de abastecimiento afecten a la población, y a las obras en curso. Fuentes qataríes afirman que los suministros vendrán por vía marítima ahora, pero reina la incertidumbre. “Hay preocupación, y sobre todo, desinformación. Qatar no ha tomado medidas contra los ciudadanos de esos países del bloqueo que viven aquí pero, por ejemplo, yo no puedo viajar a Dubai ni de tránsito, porque se han cancelado todos los vuelos. Por el momento no hay desabastecimiento, el país está preparado para esto y hay una ruta marítima y aérea abierta, y además hay gente de vacaciones así que la demanda es menor, pero todo se puede complicar si dura mucho tiempo o se enreda aún más”, señala el profesor Zaccara, que vive desde hace cinco años en Doha.

Difícil aventurarse a saber en qué derivará esta lucha entre el Goliat saudí del Golfo y este David qatarí. Turquía ha secundado claramente al emirato, que cuenta también con el apoyo de Irán para lograr suministros, y Kuwait quiere mediar, pero el bloqueo hará mucho daño si se prolonga. Este jaque saudí al jeque de Qatar pone en riesgo el sueño de los Al Thani. Deberán buscar cómo limitar el poder de sus vecinos, o lo que es lo mismo para Henry Kissinger, recurrir a la diplomacia.