A las nueve de la mañana arranca la tercera moción de censura de la democracia y, como las anteriores, no prosperará por no contar con los votos exigidos para que así sea. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, deberá exponer ante sus señorías no sólo los motivos por los que cree que Mariano Rajoy debe ser censurable, sino el programa de Gobierno alternativo con el que pedirá el voto del resto de los diputados. Su cosecha será más bien magra. Lejos, muy lejos de los 176 votos que, como mínimo, necesitaría para salir victorioso de este trance, podrá contar, a lo sumo, con los 67 de Unidos Unidos Podemos, cuatro de sus socios valencianos de Compromís, ocho de ERC y dos de Bildu, total 82. PSOE, PNV y PDeCat se abstendrán con toda probabilidad y PP y Ciudadanos votarán en contra.

Pero antes de llegar al momento de la votación, el Congreso será escenario de un largo debate que, previsiblemente, se extenderá hasta el miércoles. El motivo por el cual es imposible evaluar su duración radica en que ni el aspirante a sustituir a Mariano Rajoy ni el Gobierno ni la defensora de la candidatura de Pablo Iglesias tienen límite de tiempo. Además, cualquier miembro del Ejecutivo puede intervenir cuántas veces quiera y ser contestado por el interpelado.

  • Abre Irene Montero. Irene Montero abrirá la jornada parlamentaria en calidad de primera firmante de los 35 diputados que presentaron al registro de la Camara la petición del debate de la moción de censura. No tendrá limite de tiempo aunque se calcula que puede estar hablando cerca de hora y media, que da para mucho. Tras ella subiría a la tribuna de oradores el candidato a presidente, Pablo Iglesias, para exponer su programa de Gobierno, también sin tiempo prefijado aunque, lógicamente, su exhorto será más largo que el de su predecesora.
  • Intervención de los Grupos. Tras ambas intervenciones, la presidenta de la Cámara, Ana Pastor, puede decretar un receso, a partir del cual intervendrían por treinta minutos el resto de los portavoces que cada Grupo Parlamentario haya designado por orden creciente de menor a mayor representación. El aspirante podrá replicarlos uno a uno o en conjunto, lo que generará una contrarréplica de diez minutos por parte de éstos. Ciudadanos, PSOE y PP serán los últimos en intervenir en el turno de los Grupos, por lo que el enfrentamiento parlamentario más significativo quedará relegado a última hora de este martes o trasladado a mañana.
  • Prerrogativa del Gobierno. Pero esto es sobre el papel. El Reglamento del Congreso establece que el Ejecutivo “puede intervenir en cualquier momento del debate”. Tanto Mariano Rajoy, como su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el resto de los ministros se han preparado para la sesión. En Moncloa no descartan ahora que el jefe del Ejecutivo pueda tomar la palabra. Pero si nos atenemos a los antecedentes, los que sí se bregaron en la defensa de sus respectivos gobiernos fueron el vicepresidente de Suárez, Fernando Abril Martorell, y el ministro de la Presidencia, Rafael Arias Salgado en la moción de Felipe González en 1980; y en 1987 haría lo propio en entonces “número dos” del Ejecutivo, Alfonso Guerra, ante la moción del popular Antonio Hernández Mancha.
  • Dos días de debate. Tanto Abril Martorell como Guerra hicieron uso de su derecho a la palabra justo después del discurso del primer interviniente y antes del del candidato. Para hacerse una idea, la moción de Felipe González de 1980 duró nada menos que veinte horas. Este miércoles, los ministros han despejado su agenda y cancelado almuerzos para poder estar disponibles en caso de que la sesión se alargue. Una vez termine el debate, la presidenta de la Cámara anunciará hora de votación que será pública y por llamamiento, como la de investidura.
  • Ausencia de Sánchez. Por el PP intervendrá Rafa Hernando y por los socialistas José Luis Ábalos, habida cuenta de que Pedro Sánchez no tiene asiento en el Congreso y, en principio, no tiene siquiera intención de acudir para seguir la sesión desde la tribuna de invitados. En cambio, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, será el encargado de defender la posición de su grupo frente a la moción. Por Unidos Podemos, una vez que Montero abre la sesión, subirán a latribuna de oradores Xavier Domenech (En Comú Podem), Alberto Garzón (IU) y  Antón Gómez-Reino (En Marea), que tendrán que repartirse los 30 minutos. Joan Tardá y no Gabriel Rufián, explicará en nombre de ERC su apoyo a la moción. Por el PNV, hablará Aitor Esteban. En el Mixto habrá intervenciones a favor, la de Joan Baldoví (Compromís) y la de portavoz de Bildu; otros que anunciarán previsiblemente abstención, como es el caso de Carles Campuzano del Pdecat y también en contra, esto es, los canarios, Foro y UPN.
  • El ejemplo de Madrid. Hay otro antecedente de moción mucho más cercano. El de la semana pasada en la Asamblea de Madrid. Es verdad que, en este caso, la moción contra Cristina Cifuentes se solventó en un día y eso que la sesión arrancó una hora después, a las 10. Subieron a la tribuna de oradores prácticamente todos los consejeros del ejecutivo autonómico pero no la presidenta. Moncloa mantiene la incógnita sobre si Rajoy copiará a la madrileña y se limitará a seguir el debate desde su escaño, con lo que evitaría un cara a cara con Iglesias, pero seguro que lo que no reproduce es el discurso bronco de esa sesión parlamentaria.