El Rey ha apelado este miércoles, en el acto solemne que conmemoraba el 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas, al respeto a la ley, por entender, que la convivencia “tiene su mayor garantía en las normas que la amparan”. El respeto a las normas, ha continuado, “no son una amenaza, sino una defensa de los derechos. Dentro de la ley se resuelven los antagonismos y fuera de la ley solo hay arbitrariedad, imposición, inseguridad y, en último extremo, la negación misma de la libertad. La libertad corre la misma suerte que las leyes, nace y muere con ellas”.

A la salida, los representantes del grupo Unidos Podemos han criticado al Rey, al que han acusado de “no estar a la altura del momento histórico” de 2017. El secretario general del partido morado, Pablo Iglesias, ha subrayado que Felipe VI no hiciese menciones a la plurinacionalidad, y ha criticado que “no es aceptable” que el monarca haya sido, en su opinión, “equidistante”, entre “quienes defendían la democracia y quienes defendían la dictadura”. La portavoz parlamentaria Irene Montero se ha pronunciado exactamente en los mismos términos, y ha lamentado la ausencia en el acto de las víctimas de la represión franquista, que achaca a alguno de los ex parlamentarios condecorados hoy, como el ex ministro de Gobernación, Rodolfo Martín Villa.

La actitud de los diputados de Podemos ha contrastado con la de Pedro Sánchez, que ha seguido el discurso sólo, desde la tribuna del Congreso. A la salida, a preguntas de los periodistas, el nuevo secretario general ha valorado positivamente la intervención del monarca, a la que no ha puesto pegas. Minutos más tarde, el que fue portavoz del PSOE durante la moción de censura, José Luis Ábalos, sí ha subrayado haber echado en falta referencias a las víctimas de la dictadura.

Don Felipe ha pronunciado su discurso ante ante un silente grupo parlamentario del PDCat, -el de ERC no se ha molestado ni por participar en el acto conmemorativo- que ha respondido a estas palabras enseñando unos carteles con una urna pintada. No han sido éstas, sin embargo, las únicas alusiones que ha hecho a la defensa de la ley y de la unidad de España. Tras recordar que Castelar decía que el “menosprecio a las leyes es el más terrible e incurable de nuestros defectos” y Cánovas que respetarlas “es la base de todas las naciones civilizadas”, ha subrayado que el verdadero protagonista de la Transición fue, sin duda, el pueblo español, con una extraordinaria participación popular y “sentido inequívoco del voto” en esos comicios del 15 de junio de 1977.

El pueblo asumió la diversidad son orgullo porque define nuestra identidad nacional”

Ese pueblo “decidió caminar unido en una misma dirección hacia un gran proyecto de reconciliación nacional, de la España democrática y constitucional” afirmando “la unidad nacional”. Ese mismo pueblo asumió  “la diversidad con orgullo, reconociendo que la misma está en nuestra historia y define nuestra identidad nacional”. Como ya he hecho en otros discursos, ha subrayado que los sentimientos se deben “respetar, comprender”, por lo que la Constitución reconoció el  autogobierno de sus nacionalidades y regiones “que son el patrimonio de todos”.

Por lo demás el acto ha sido una reivindicación de esa generación política que hizo posible la reconciliación nacional y la construcción de la democracia. Con la presencia de los diputados y senadores de las Cortes Constituyentes, Don Felipe ha expresado “el testimonio más profundo de nuestra gratitud. Tenían ante sí la responsabilidad histórica de dar respuesta política a los errores del pasado como la Guerra Civil y la dictadura”. 40 años más tarde “los diputados y senadores pueden estar orgullosos y satisfechos de su tarea. Construyeron con gran generosidad y voluntad integradora la España que querían los españoles a pesar de la incertidumbre política, de la situación económica y de incompresiones e ingratitudes”.

Don Felipe apenas ha hecho una alusión al papel de su padre, Don Juan Carlos, en la Transición

Si la democracia y la libertad son una evidencia, “se lo debemos a ellos”. Entiende el Rey, que haga emitido la sostenía de no solo luces, sino también de sombras, que aquello no fue un trámite para salir del paso  “sino una obra de todos y para todos. Fuimos capaces de dialogar, pactar y consensuar sin preguntar que éramos sino que queríamos ser”, aunque si de algo ha adolecido su discurso ha sido de referencias al papel de su padre, Don Juan Carlos, en la Transición.

En definitiva, la generación política que protagonizó la Transición se ha reivindicado hoy en el acto solemne del Congreso destinado a celebrar los cuarenta años de las primeras elecciones democráticas tras el franquismo, el 17 de junio de 1977. Como era de esperar, la importancia histórica de la cita no era compartida ni por Unidos Podemos, ni por el PDCat, ni, tampoco, por ERC, a los que no motivó siquiera la presencia de los diputados y senadores de aquella primera legislatura constituyente.