Podemos Comunidad de Madrid declara la guerra al Ayuntamiento de Manuela Carmena, gobernado por Ahora Madrid -formación que no se entiende sin el impulso de Podemos-. Este miércoles al mediodía se producía una situación insólita en las redes, cuando la portavoz de la formación morada en la Asamblea madrileña ha censurado directamente la gestión del gobierno de Ahora Madrid, del que Podemos también forma parte. «El ayuntamiento no cumple», ha criticado directamente Lorena Ruiz-Huerta, portavoz morada en la Asamblea madrileña y quien fuera candidata de la moción de censura contra Cristina Cifuentes.

La razón para los reproches es un asunto tratado en el pleno de este miércoles en el Consistorio, por el que se ha aprobado el plan para construir 443 viviendas en las Cocheras de Cuatro Caminos, en el madrileño barrio de Chamberí. Esta decisión ha contado con la abstención de PSOE y el voto a favor de PP, Ciudadanos y de una mayoría dentro de Ahora Madrid, aunque tres ediles, entre ellos Rommy Arce y Pablo Carmona -de la corriente Anticapitalista-, han votado contra su grupo y se han opuesto a la medida.

Los tres disidentes y la corriente capitalista ahondan en la división interna de Podemos: a este partido pertenecen la portavoz municipal Rita Maestre o el responsable del distrito Centro Jorge García Castaño (ambos del sector errejonista) o el delegado de Urbanismo, José Manuel Calvo (mayoría pablista). El choque agrava la factura, cada vez más palpable en los últimos meses entre las distintas corrientes que conforman la coalición de Ahora Madrid.

En esta ocasión la fractura ha ido un paso más allá y se ha traducido en un choque frontal entre Podemos. Y en distintos ámbitos. La diputada y portavoz morada en la Comunidad, Ruiz-Huerta, está considerada cercana a la corriente anticapitalista liderada por Miguel Urbán y éste sería el motivo para sus reproches a la decisión tomada en pleno. A través de Twitter, la dirigente mostraba sus críticas y compartía un artículo firmado por los dos ediles disidentes y por Montse Galcerán, también contraria a la decisión, que no acudió al pleno por encontrarse de baja.

En el texto, los ediles mantienen que la decisión del Ayuntamiento «cede hacia el lado del uso lucrativo de la parcela, dejando aparcados en este proceso tanto su valor histórico como el uso a escala humana de la ciudad». «La cuestión será, de nuevo, si se opta por proteger el patrimonio o se sigue en una línea que termina por subordinar la historia arquitectónica de la ciudad a los fines lucrativos de agentes privados», critican.

El mensaje distribuido por Ruiz-Huerta ha sido respaldado por otros diputados madrileños de Anticapitalistas como Raúl Camargo. Fuentes de la Comunidad de Madrid próximas a esta corriente apuntan a que los dirigentes madrileños se han expresado a «título personal», puesto que la decisión no ha sido aprobada en la dirección de Podemos Comunidad de Madrid. Sin embargo, sí apuntan a que en otras ocasiones la postura ha sido unánime respecto al ámbito municipal, como fue el apoyo cerrado a Celia Meyer y Carlos Sánchez Mato tras ser querellados por el PP.

Las votaciones divididas son un clásico en Ahora Madrid y la alcaldesa Carmena parece capear estas diferencias, a tenor de las escasas encuestas disponibles que revelan que los inquilinos de Cibeles mantienen la intención de voto de las pasadas elecciones municipales. La propia alcaldesa rompió la disciplina de voto en febrero pasado para pedir la liberación de los presos políticos venezolanos. Y ha habido más episodios: taller de artillería de Raimundo Fernández Villaverde, pisos turísticos en el Patio Maravillas…

En esta ocasión la división se ha trasladado al ámbito autonómico, y desde el sector anticapitalista censuran la postura del Ayuntamiento: «Creemos que su programa electoral tiene que ser un compromiso y no una mera sugerencia», apuntan, a la vez que señalan que en el programa Ahora Madrid figuraba la postura «contra la dinámica de urbanismo consistente en demoler edificios históricos para construir viviendas de lujos para unos pocos».