No es que el independentismo catalán necesite de estímulos para armar su discurso contra el resto de España, pero «hay comentarios que si bien aquí no tienen mayor trascendencia, no se pueden hacer sin valorar que el impacto de los mismos en Cataluña es brutal». Así se manifiesta un alto dirigente de Génova respecto a las palabras de su jefa de filas y ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, pronunció el pasado martes sobre el papel de las Fuerzas Armadas como garantes de la integridad territorial y soberanía de España.

En una táctica gubernamental sostenida sobre el eje acción-reacción en la que no se adelantan acontecimientos para no alimentar la estrategia frentista de la Generalitat, la apelación al Ejército justo el día en que la Generalitat presentaba su Ley de Referéndum,  rompe con esta línea aunque la ministra se limitara a recordar lo que dice la Constitución del papel de nuestras Fuerzas Armadas, plenamente democráticas. Los mismos medios consultados añaden que la especialidad del independentismo «es ponernos en situación de presión», llevar al Estado «contra las cuerdas y luego decir que les estamos amenazando», al tiempo que vaticinan un mes de julio y agosto «con muchos actos de exaltación» soberanista.

Millo nunca ha pensado que sea necesario «el uso de la fuerza»

Y es que no entra en los planes del Ejecutivo, ni mucho menos, llevar los tanques a la Diagonal. Suficiente tiene con articular medidas como una hipotética toma de control de los Mossos y de la Tesorería catalana, en aplicación del artículo 155 o acusar a las autoridades políticas catalanas de sedición si, como adelanto El Independiente, utilizan a esa misma policía autonómica en el proceso unilateral de independencia.

Interrogado sobre las palabras de su compañera de filas, el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, ha señalado este miércoles que el Gobierno “actuará con celeridad, tranquilidad y proporcionalidad. A cada medida que esté encaminada a cometer una ilegalidad, a cada acción que se tome, habrá una consecuencia coherente y proporcionada”, pero no cree que sea necesario el uso de la fuerza.

Sáenz de Santamaría improvisó su declaración para dar un réplica «oficial»

En declaraciones a la emisora Rac1, Millo -que es el hombre en Cataluña de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría- ha justificado que Cospedal se limitó a “leer lo que dice la Constitución” y, por lo tanto, “no debería sorprender tanto”, aunque dice esperar que «no lleguemos a una situación en que sea necesaria el uso de la fuerza. Nunca he pensado que eso sea necesario. Nunca”, informa Efe. Millo encajó con indisimulable disgusto el discurso de Cospedal, señalan fuentes del Ejecutivo, que niegan, por otro lado «un reparto de papeles entre la titular de Defensa y la vicepresidenta», cuyas relaciones con francamente mejorables.

Los principales medios catalanes de la órbita secesionista, «han entrado a saco» con las palabras de Cospedal, lamentan en este caso desde el PP catalán y desde la Delegación del Gobierno en Cataluña. Precisamente, hay quien atribuye al impacto del discurso de la ministra, pronunciado en los actos conmemorativos del 40 aniversario de la creación del Ministerio de Defensa, el hecho de que «Sáenz de Santamaría compareciera en Moncloa pasadas las ocho de la tarde», de forma improvisada, con el único testigo de un micrófono de la agencia Efe, para dar una respuesta oficial a la presentación de llamada Ley de Referéndum.

Bien es cierto que el titular de Justicia, Rafael Catalá, precisamente de viaje en Barcelona, respondió desde allí a la andanada independentista, pero no debió resultar lo suficiente categórico a juicio de Moncloa. Santamaría advirtió que al Estado «le bastan 24 horas» para tirar abajo la ley de referéndum y que la consulta «no se celebrará».

Artículo 8 de la Constitución

Cospedal había dicho en su discurso que “por tierra, mar y aire, las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil se encuentran donde haya que proteger los valores de la democracia y de la Constitución, pero también la integridad y soberanía” de nuestro país que es, por otro lado, lo que dice el artículo 8  de la Constitución: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

La ministra ha suavizado su mensaje pero sin dejar de apelar la unidad de España

De hecho, Copsedal ha suavizado hoy su mensaje durante el acto de entrega de los reales despachos a los suboficiales de la Armada en San Fernando (Cádiz), poniendo en valor, como no puede ser menos en una ministra de Defensa, la unidad de España «que nos hace más fuertes y más grandes» al tiempo que ha apelado al «amor por la defensa de nuestros valores, del esfuerzo y del compañerismo» en una referencia más general que impide vincularlo con la última andanada del gobierno de la Generalitat.