El 1-S de 2016 es ya una fecha histórica para la oposición venezolana, que libra una ofensiva contrarreloj para derrocar con la ley en la mano al presidente Nicolás Maduro. «Libramos una batalla por el tiempo. Pero no es posible parar esta corriente humana. Este movimiento va a ir a más. Es imparable. Tenemos el derecho a votar para revocar a Maduro. Estamos obligados a exigirlo». Así habla, tras el éxito de la llamada Toma de Caracas Leopoldo López Gil, padre del preso político que se ha convertido en el símbolo de la represión del régimen chavista y que este sábado 8 de julio ha salido de prisión y ha vuelto a casa bajo arresto domiciliario.

Una marea blanca de más de un millón de venezolanos inundó las calles de la capital venezolana para exigir que se pueda votar la marcha de Maduro. Piden que sea antes del 10 de enero de 2017 con el fin de que el régimen chavista deje de controlar el proceso. Si fuera después de esa fecha, a Maduro le sucedería su vicepresidente, incluso podría designar quién y no se descarta que sea su esposa, Cilia Flores. El hijo de Chávez lleva en el poder desde abril de 2014, cuando sucedió al líder bolivariano, que falleció por cáncer en marzo de ese año. Según un sondeo de la agencia Delphos, de celebrarse hoy el revocatorio, Maduro lo perdería con el voto en contra del 65% de los votantes. Chávez superó un revocatorio en 2004.

Leopoldo López padre confía en que tras la multitudinaria marcha de Caracas el Gobierno dé vía libre al revocatorio. «Si hubiera voluntad del régimen, podría ser el inicio de una transición. Pero si la reacción no es democrática puede haber enfrentamientos, incluso una intervención militar». Orgulloso de su pasaporte español, anima a la participación en la marcha de hoy domingo en la plaza de España de Madrid.

Si hubiera voluntad del régimen podría ser el inicio de una transición

Leopoldo López, preso desde febrero de 2014 y condenado a 14 años por instigar a la violencia en unas protestas antichavistas, ha propuesto crear «un gobierno de unidad nacional, más allá de una coalición de partidos». Su esposa, Lilian Tintori, habló en la marcha de que los venezolanos han tomado «la decisión del cambio: un cronograma electoral, la liberación de presos políticos y la apertura de un canal humanitario». Patricia de Ceballos, esposa del preso disidente Daniel Ceballos, fue tajante: «Pedimos una fecha y un cronograma serio».

Los mandatos presidenciales en Venezuela son de seis años. La revocación puede realizarse pasada la mitad del mandato y antes de que se inicie el quinto año para que desemboque en nuevas elecciones presidenciales. Si quedan menos de dos años de mandato, el vicepresidente asumiría el poder hasta 2019, es decir, el régimen se mantendría, aunque se fuera Maduro. Para que se haga efectivo el revocatorio deben de votar más de 7.587.579 en contra de Maduro porque son los apoyos que reunió en 2013. Al menos un 25% del censo ha de acudir a las urnas.

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La oposición venezolana, que inició el proceso en abril, tras vencer en las legislativas en diciembre de 2015, ya ha logrado superar la primera fase, al reunir el 1% de las firmas de los electores en 24 estados. Recogieron más de un millón de firmas pero sólo unas 400.000 fueron verificadas, el doble de las que se necesitaban. Los firmantes han de confirmar su rúbrica una vez dado el paso. Ahora está en curso la segunda fase. A finales de octubre los opositores al chavismo tendrán tres días para contar con el apoyo del 20% de los electores, unos cuatro millones de venezolanos. Si consiguen su propósito, y el CNE (Consejo Nacional Electoral) da su placet, ha de convocar el revocatorio en los 90 días posteriores a las fechas del 24 y 30 de octubre. Habría margen para que fuera antes del 10 de enero de 2017 pero el régimen lleva meses con lo que llamó John Kerry, el secretario de Estado de EEUU, «el juego del retraso».

La hoja de ruta de la oposición

Al final de la concentración ciudadana del 1-S se dio a conocer una hoja de ruta de la oposición, encaminada a presionar al Gobierno de Maduro para que facilite que se convoque el referéndum revocatorio antes del 10 de enero de 2017. «Los protagonistas de la marcha fueron los ciudadanos, no los políticos. El miedo ha sido derrotado. Ahora hay una hoja de ruta para la protesta con fechas, transparente», afirma la abogada Thays Peñalver, autora de La conspiración de los 12 golpes. El próximo miércoles habrá una concentración ante las oficinas del CNE para exigir una fecha para la consulta.

El miércoles 14 se ha convocado una jornada nacional de movilización de 12 horas y una vez que se empiecen a recoger las firmas de la segunda fase, tendrá lugar la Toma de Venezuela, durante 24 horas. «Maduro está al margen de la ley. Tiene un plan de vuelo distinto. Si Maduro suspende la inmunidad a los miembros de la Asamblea Nacional, como amenaza, se presentará como un dictador ante el mundo», añade Peñalver. «El régimen dinamitaría la salida dialogada si toma esa medida. Están enrocados y son capaces», señala Carlos Malamud, investigador principal del Real Instituto Elcano, especializado en América Latina.

Maduro está al margen de la ley. Tiene un plan de vuelo distinto

Una incógnita por despejar es el papel de los militares. «La Fuerza Armada Nacional actúa en consecuencia cuando los ciudadanos salen a las calles. Lo hizo el 6-D, cuando votamos la Asamblea Nacional y venció la oposición. Yo les digo a los militares. ‘Miren la fotografía de la Toma de Caracas. Nosotros somos los que mandamos. A nosotros nos deben obediencia», relata Peñalver, esperanzada por el éxito de la movilización.

Mucho más escéptico que los opositores venezolanos, Malamud afirma que si bien la marcha supone una demostración de fuerza de la oposición, no va a cambiar nada. «El rumbo del Gobierno es suicida. La presión internacional tiene un efecto mínimo. Sólo Cuba podría influir y para Cuba la caída de Venezuela sería un golpe brutal». Prueba de este enrocamiento son las palabras del hombre duro del régimen, Diosdado Cabello, la víspera de la Toma de Caracas. «Nosotros vamos a ganar la batalla. La derecha no volverá nunca a gobernar aquí», sentenció.

Deriva económica

Esta batalla política por el tiempo corre paralela a una deriva económica alarmante en un país que cuenta con una quinta parte de las reservas de petróleo del mundo. Durante el mandato de Maduro, el barril de crudo ha caído de 100 dólares a 25 dólares. Ahora está a 35. En 2008 el barril llegó a los 140. La popularidad de Chávez entonces crecía en la misma medida que el gasto público. Ahora la población vive condenada a sufrir largas colas donde ha de esperar durante horas para conseguir harina o jabón. Nueve de cada diez venezolanos no pueden comprar los alimentos básicos, según un estudio de la Universidad Simón Bolívar. La economía se contrajo un 6% el año pasado y se espera que en 2016 decrezca un 10%. El FMI estima que la inflación será de 720% este año. La moneda, el bolívar, que lleva el nombre del Libertador, se cambia en el mercado negro a un ratio de un dólar/mil bolívares. También Venezuela está batiendo récords con más de 17.000 muertes violentas en 2015. Como declaraba recientemente a la revista Time, el gobernador de Miranda, el opositor Henrique Capriles, «si no hay solución democrática, habrá explosión social. El país terminará derrumbándose».

Para el millón de venezolanos que salieron esta semana a las calles de Caracas aún hay esperanza.»Si no nos rendimos cuando la oscuridad parecía eterna, menos ahora», dijo Jesús Chuo Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de Unidad Democrática (MUD). «Es la hora del pueblo», clamó. Aún hay tiempo.

Fases del revocatorio

  1. Demanda del revocatorio, figura legal contemplada en la Constitución bolivariana. En la primera petición se requiere que el 1% del censo, con representación en 24 estados, apoye la medida. Cada firmante hubo de verificar su rúbrica. Se superó con creces el listón de los 200.00 apoyos.
  2. La segunda petición será a finales de octubre, entre el 24 y el 30 de octubre. La oposición tendrá tres días para recoger el 20% de las firmas, es decir, unos cuatro millones de venezolanos habrán de apoyarlo. Así se activaría la convocatoria del referéndum revocatorio.
  3. Referéndum. La oposición precisa de un número de apoyos mayor de los que tuvo Maduro cuando fue elegido, es decir, 7.587.579 votos. Ha de participar el 25% del censo. Si los venezolanos votan después del 10 de enero de 2017, como quedarán dos años para que se cumpliera el mandato de Maduro, le sucedería el vicepresidente y el propio presidente podría designar a su heredero.