Plaza Luis Brión, Este de Caracas. Seis y media de la mañana del domingo. Apenas han salido los primeros rayos de sol. Una veintena de voluntarios opositores se afanan por finalizar la preparación de las mesas donde unos minutos después votarán miles de personas.  Todavía se siente el relente nocturno cuando el director de orquesta del “centro soberano de votación” declara abierta las urnas. “¡Sí, se puede!”, grita la muchedumbre ya congregada en el lugar, mientras da inicio el sufragio.

La oposición venezolana retó este domingo al Gobierno de Nicolás Maduro celebrando un referéndum simbólico contra las elecciones a una Asamblea Nacional Constituyente de la que el oficialismo espera que salga una nueva Carta Magna. Sustituiría a la aprobada en 1999, pocos meses después de la llegada de Hugo Chávez al poder. “Si se aprueba la Constituyente, en este país sólo va a haber más muertos, más hambre, más desempleo y más miseria”, comenta a El Independiente José Zambrano, un electricista de 37 años.

Él no cree que haya diferencia entre los gobiernos del fallecido presidente Hugo Chávez y el actual de Maduro: “La única diferencia es que el presidente que hay ahora no ha contado con los precios del petróleo de los que disfrutó Chávez. Si el ex presidente hubiera tenido los precios actuales, estaría haciendo lo mismo, o peor”, reflexiona.

Convocatoria

El plebiscito fue convocado por la Asamblea Nacional, de mayoría opositora. Apelan, para justificar su celebración, al artículo 350 de la Carta Magna, según el cual el pueblo de Venezuela desconocerá cualquier régimen que contraríe los principios democráticos. El Gobierno considera la consulta como Inconstitucional y no reconocerá los resultados, impidiendo a los parlamentarios opositores a convocar el referéndum contando el beneplácito del Centro Nacional Electoral.

“La única diferencia es que Maduro no ha contado con los precios del petróleo que Chávez”

La consulta ha sido celebrada, por lo tanto, en plazas y templos religiosos, en lugar de en los edificios públicos destinados a tal fin en los comicios venezolanos. “Libertad”, “Este gobierno va a caer”, “Maduro ya se va”, podía escucharse en los altavoces de la plaza Luis Brión mientras votaban cientos de personas. Las consignas se perdían entre los pitos de los vehículos de los opositores que pasaban por el lugar.

“Esto es una demostración de que queremos el cambio. No queremos una dictadura, sino ser libres, como éramos antes”, comenta Haydee de la Cruz, trabajadora social y habitante del barrio 23 de enero, uno de los bastiones del chavismo. Su calidad de vida, dice, “ha cambiado un 100%” con la crisis económica que azota al país desde hace más de tres años.

“Ya no se compra ropa. El dinero va sólo destinado a la comida. El sueldo, con la inflación, no alcanza para otra cosa. La quincena sólo te da para tres días. Comemos porciones más pequeñas. Las frutas se han reducido”, explica.

Los subsidios, en peligro

Por ahora recibe los paquetes de comida subsidiados por el Gobierno conocidos como Clap, único sustento de muchas familias empobrecidas tras el estallido de la crisis. “Si la constituyente se aprueba, no espero tener beneficio alguno del Gobierno. Seguro que me quitan el Clap. Antes el barrio era 30% opositores y 70% chavista. Ahora el 80% es opositor”, calcula.

También Evir Cifontes, una pediatra capitalina, ha notado una drástica caída en la calidad de vida de los venezolanos: “No solamente no hay medicamentos. Los niños llegan en muy mal estado nutricional, y no hay nada que les pueda salvar. Se mueren como unos pollitos en los hospitales. No tienes nada que ofrecerles. Ni en las farmacias ni en centros de salud se consiguen los insumos básicos. Eso es falta de políticas de Estado adecuadas”, comenta la doctora.

“El sueldo sólo te da para tres días. Comemos porciones más pequeñas”

La consulta opositora se produce tras más de 100 días de manifestaciones en Venezuela que han dejado un centenar de fallecidos de uno u otro signo político. Quienes votan en la plaza Luis Brión lamentan la dureza con la que se emplean la policía y la Guardia Nacional Bolivariana contra los manifestantes: “A mi han tenido que auxiliarme dos o tres veces por los gases. Es demasiado. Ya no es represión, es como odio contra el pueblo. Actúan con saña y violencia”, lamenta Daniel Monsalve, propietario de un comercio en el centro de Caracas.

Las preguntas de las papeletas

“El Gobierno tiene las armas. Salimos a protestar y nos caen a plomo. Pero el 90% creo que está en contra suyo en este momento”, cree el comerciante. Una de las tres preguntas de la papeleta del plebiscito tiene al Ejército como protagonista. Los votantes deben decidir si demandan a la Fuerza Armada Nacional obedecer y defender la Constitución de 1999. La papeleta también pregunta a quien acude a las urnas si desconoce la realización de una constituyente y si reclama elecciones libres y transparentes.

La oposición espera llegar a los 11 millones de votos, equivalentes al 60% del electorado, y reivindicar así su fortaleza frente a Maduro y a las elecciones a Asamblea Constituyente, que ellos consideran fraudulenta al no estar contemplada en la Carta Magna.

La MUD tiene previsto llamar a una “hora cero” en Venezuela y a una huelga general

De alcanzar un resultado satisfactorio, la MUD tiene previsto llamar a una “hora cero” en Venezuela y a una huelga general. Posiblemente aumenten las manifestaciones. “Hay que volver a la calle, volver a protestar”, reclama Monsalve.

Él es partidario de que los chavistas alejados de la línea política del Gobierno de Maduro, como la Fiscal General Luisa Ortega, participen en un gobierno de transición, como también sugiere parte de la oposición.

Ataque de grupos armados

“El chavismo es una realidad. No lo podemos borrar. Mal o bien son dos millones y medio, o tres millones. Tienen que estar presentes también porque son venezolanos, igual que nosotros”, reclama Monsalve.

“Que se acabe el odio”, añade el empresario. Pero no acaba. La noticia llega pasadas las cuatro de la tarde. Una de las iglesias cedidas por la Conferencia Episcopal venezolana para la votación ha sido atacada por elementos armados identificados por los allí presentes como miembros paramilitares del chavismo. Una mujer de 61 años pierde la vida tras ser alcanzada por una ráfaga de disparos. Tres personas más resultan heridas.

Una mujer de 61 años pierde la vida tras ser alcanzada por una ráfaga de disparos

De nada sirvió que el presidente Maduro reclamase una jornada pacífica. “Llamo a todos los venezolanos a que participen en los eventos políticos que están convocados pacíficamente, con respeto a las ideas del otro, sin ningún incidente”, señaló en la víspera.

El Gobierno había llamado también a participar en un simulacro de las elecciones constituyentes. Se celebraban en paralelo a la consulta opositora. Los medios gubernamentales destacaban una “gran afluencia” en el ensayo oficialista. “Ojalá la dirigencia opositora entienda que el pueblo está resuelto a defender la paz”, señalaba el vicepresidente Tareck El Aissami.

Chavistas desengañados

Urnas opuestas en un país donde las diferencias provocan muertes. En una esquina de la plaza Brión aguarda su turno para votar un policía de La Guaira, un municipio a 30 minutos de Caracas y bastión chavista. Ha acudido al centro de la capital para votar en contra de la constituyente en un lugar donde es anónimo. Está lejos de las miradas de sus compañeros.

“Esto es una guerra de jóvenes contra jóvenes. Le han metido a los muchachos en la cabeza que la oposición son los terroristas y los malos de la partida. A un joven es más fácil adoctrinarlo”, señala el agente, sin querer desvelar su nombre. Teme por su puesto de funcionario.

“Yo voté a Chávez la primera vez. Después me fui desengañando. Llevo 18 años en La Guaira y he visto pasar toda la corrupción. Este no es el país que habíamos imaginado”, lamenta. Mañana volverá a vestirse el uniforme en un país al borde del precipicio.