Normalización exprés. Nada más acabar su declaración ante la Audiencia Nacional en el juicio que se sigue por la primera etapa de la Gürtel, Mariano Rajoy se ha ido sorpresivamente a la sede nacional de su partido, donde estaba convocado un acto sobre violencia de género, para señalar que «estoy contento de haber cumplido con mi obligación» como presidente del Gobierno y ciudadano. De haber acudido al juzgado como testigo, ha agregado, para «intentar aclarar una serie de cosas o lo que puedo aportar de acontecimientos que interesan a la Justicia española».

Casi la mismo tiempo en que Pedro Sánchez pedía su dimisión y Pablo Iglesias le quiere en una sesión extraordinaria del Congreso para que dé cuenta por la Gürtel, el jefe del Ejecutivo desea dar cerrojazo a este capítulo. Arropado por la presidenta de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes; la ministra de sanidad, Dolors Montserrat; el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maillo y los vicesecretarios Javier Arenas, Pablo Casado y Javier Maroto, Rajoy ha agregado que «estoy contento de colaborar con la justicia como hemos hecho siempre». Ha admitido que en el PP «ha habido sus historias», en referencia a los casos de corrupción, pero «estamos dispuestos a combatirla y para eso vamos a ser colaboradores fieles de la justicia».