El próximo lunes, el calendario de la independencia empezará a pasar sus páginas. Será cuando el Grupo de JxS lleve al registro del Parlament la Ley del Referéndum de Autodeterminación, presentada el 4 de julio por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el vicepresidente, Oriol Junqueras. Es el primer paso para que empiece a girar la rueda del proceso independentista, aunque el avance será escaso. La proposición de ley no llegará a la Mesa del Parlament, y por tanto no podrá ser recurrida, todavía, ante el Tribunal Constitucional.

Los grupos de JxS y la CUP han decidido registrar la proposición de ley -que firmarán los 71 diputados de la mayoría independentista- el 31 de julio porque es el último día del periodo de sesiones. Sin posibilidad, por tanto, de que la Mesa del Parlament admita a trámite la ley, lo que abriría la puerta a recurrirla ante los tribunales. Los grupos de la oposición han propuesto una nueva reunión de la Mesa para ese último día del periodo de sesiones, «atendiendo a la importancia que los grupos impulsores dan a esta proposición de ley», pero la presidenta, Carme Forcadell, ha desestimado el intento.

La proposición de ley no será admitida a trámite, por tanto, hasta el 16 de agosto, cuando Forcadell ha convocado la primera reunión de la Mesa, coincidiendo con el inicio del nuevo periodo de sesiones. Fecha que aun podría retrasarse en función de hasta dónde llegue la suspensión de la reforma del reglamento del Parlament, que provocará el recurso del Gobierno ante el Tribunal Constitucional. Si el Constitucional decreta la suspensión de toda la reforma, incluirá la habilitación de la segunda quincena de agosto, lo que pospondría la apertura del nuevo periodo de sesiones al 1 de septiembre.

Incidente de ejecución

En todo caso, será a partir del momento en que la Mesa admita a trámite la proposición de ley -admisión garantizada por la mayoría de la que disfruta JxS- cuando se abra la puerta a los recursos contra el texto. La primera opción es que los grupos de la oposición recurran la admisión a trámite del texto, aunque la más viable es que sea la Abogacía del Estado la que pida un incidente de ejecución de la sentencia del Tribunal Constitucional que anuló la hoja de ruta independentista para paralizar la tramitación de la ley.

Fue la misma vía por la que el TC suspendió primero, y anuló definitivamente después, las resoluciones aprobadas por el Parlamento catalán el pasado de octubre en defensa del proceso independentista y de la celebración de un referéndum unilateral. El Gobierno pidió entonces incidente de ejecución de la sentencia dictada por el Constitucional que anuló la resolución del 9N de 2015 sobre la hoja de ruta independentista, la misma sentencia a la que previsiblemente se remitirá ahora.

Al margen de la Ley del Referéndum, está por ver cual es el trámite parlamentario de la Ley de Transitoriedad Jurídica, esa mini constitución con la que los partidos indepedentistas pretender pasar «de la legalidad a la legalidad», cuyo contenido todavía no se ha hecho público. Esquerra y especialmente la CUP querían que esta ley, en la que se fijan las vías para la proclamación de la república catalana, se presentara coincidiendo con la entrada en registro de la proposición de ley del referéndum. Pero finalmente se han impuesto las tesis del PDCat para seguir manteniendo el texto encerrado en un cajón, supuestamente para evitar «ataques judiciales» del Gobierno, hasta primeros de septiembre.

Campaña por el sí

Pero más allá del proceso legislativo, los partidos independentistas preparan el calendario estival con la vista puesta en la Diada y el 1-O. Todos los partidos involucrados han destacado la necesidad de que la participación sea máxima -algunos la han fijado en un mínimo de tres millones de votos- para legitimar la consulta independentista. Y con ese objetivo ERC, PDCat y la CUP han fijado ya el calendario de la «campaña del Sí».

Una campaña con tres características: con agendas independientes de cada partido, in crescendo de cara a la Diada y modulada en función de la coyuntura. ERC, PDCat y la CUP defienden que por separado suman más que juntos, es decir, que cada partido debe garantizar el voto de su electorado, que muchas veces siente un profundo rechazo por el partido aliado. «Nos une el objetivo de la independencia, pero somos muy diferentes», señala el portavoz de ERC, Sergi Sabrià. En otras palabras, el electorado de la CUP siente un profundo rechazo por la ex convergencia y a la inversa.

Además, los tres partidos independentistas han llegado a la conclusión de que en la actual situación de tensión, deben modular al máximo su mensaje para evitar que una campaña demasiado intensa movilice al «no» y, sobre todo, el rechazo al referéndum. Es lo que se está viviendo en los últimos días con las declaraciones de intelectuales y organizaciones de diverso signo en contra del referéndum unilateral. Voces que hasta ahora habían permanecido en silencio y se empiezan a hacer oír cada vez con más fuerza.

Y, por supuesto, la programación de la campaña cuenta con la movilización que la Diada consigue cada año gracias a las manifestaciones organizadas por Ómnium y la ANC. Aunque las dos grandes entidades soberanistas parecen cada vez más distantes, a la vista de las campañas también paralelas que han organizado para promocionar el referéndum.