El etarra Kemen Uranga, que durante años colaboró con la banda terrorista ETA en la búsqueda y acondicionamiento de pisos francos, ha recibido un multitudinario recibimiento en la localidad vizcaína de Ondarroa tras abandonar la cárcel de Daroca, en Zaragoza, en la que ha cumplido íntegros sus cinco años de condena.

Uranga fue detenido en el año 2012 en el Reino Unido, donde vivía bajo identidad después de huir de España tras la detención de los miembros del comando Vizcaya Asier Karrera e Igor Martínez de Osaba, a los que durante años proporcionó los pisos francos desde donde operaban, primero en Basauri y después en Bilbao. La Audiencia Nacional confirmó su pena en el año 2014.

El colaborador de ETA abandonó la prisión este fin de semana y en su regreso a Ondarroa ha sido recibido por numerosos vecinos de la localidad, entre vítores, gritos de amnistía, pancartas contra la política de dispersión e imágenes de otros presos de la banda terrorista.

El recibimiento finalizó con los tradicionales cánticos del entorno abertzale, así como con un viva tanto a los «presos políticos» de la banda como a la independencia del País Vasco.

Denuncia del PP vasco

La secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández, ha señalado en una nota que «militar en una organización terrorista nunca debe ser motivo de reconocimiento social». Según ha indicado, «este tipo de homenajes públicos no sólo afectan a las víctimas de ETA, también al conjunto de la ciudadanía vasca, que quiere dejar de ver en sus calles a etarras orgullosos de serlo».

Para la representante del PP vasco, «el repunte de homenajes a terroristas es un problema grave que exige una respuesta efectiva por parte del departamento de Seguridad del Gobierno vasco», cuya actuación ante este tipo de actos ha censurado. Según ha dicho, «preocupa, y mucho, el silencio y la pasividad del Ejecutivo autonómico» ante «los continuos ataques a la memoria de las víctimas del terrorismo».