La diputada constituyente Olga Álvarez, afín al chavismo, no considera que la delgadez de la población en Venezuela se deba a la crisis económica o a la falta de alimentos, sino a la desintoxicación que están viviendo los ciudadanos gracias a los cambios de hábito que ha traído la revolución.

En el programa La Hojilla, en Venezolana de Televisión, Álvarez afirmó que “gracias al látigo de la contrarrevolución, el venezolano entendió que estaba siendo domesticado” por la industria agroalimentaria, tal y como recoge El Nacional.

“No salíamos de los productos que suelen retirar los médicos cuando estás enfermo, como la harina, el azúcar y las grasas”, justificaba Álvarez, que es abogada de profesión.

En la misma línea se mostró María Alejandra Díaz, también afín a la línea de Nicolás Maduro, cuando dijo que los ciudadanos del país sudamericano no están pasando trabajo para alimentarse, ya que gracias a la situación en la que viven han conseguido “hacer tubérculos que alimentan más”.

Las palabras han encontrado rápida respuesta en el bando contrario. Delsa Solórzano, una de las diputadas de la Asamblea Nacional, el órgano que Maduro pretende anular con su Constituyente, criticó a través de su perfil en Twitter estas afirmaciones, calificándolas como “una burla por parte de los cómplices del fraude constituyente del hambre del pueblo venezolano”.