Corea del Norte aplaza una decisión inmediata ante la escalada de tensión vividas con EEUU. El líder norcoreano, Kim Jong-Un habría decidido «observar un poco más» las acciones estadounidenses antes de ejecutar su amenaza de bombardear la isla estadounidense de Guam, y habría decidido aplazar el ataque, según la agencia oficial norcoreana KCNA. Kim ha subrayado, eso sí, que si la Casa Blanca sigue adelante con las medidas punitivas impuestas por la ONU, tomará una decisión «importante».

El dictador, señala la agencia, ha instado a Washington a «desactivar la tensión y prevenir un peligroso conflicto militar». «De cara a desactivar la tensión y prevenir un peligroso conflicto militar en la península coreana, es necesario que EEUU se decante primero por una opción adecuada y lo demuestre con acciones», dijo Kim según el texto de KCNA. Sin embargo, el líder norcoreano advirtió de que Pyongyang tomará una «importante» decisión si Washington persiste en llevar a cabo sus «imprudentes y extremadamente peligrosas acciones».

El líder norcoreano detalló que su intención era preparar el ataque hacia finales de agosto

El dictador habría hecho estas declaraciones tras su visita al centro de mando de la Fuerza Estratégica, donde los altos cargos militares le expusieron el plan de ataque contra Guam. De acuerdo con las imágenes difundidas por la prensa oficial, consiste en lanzar varios misiles desde la costa oriental de Corea del Norte hacia la isla pasando por el espacio aéreo de Japón. Pyongyang ya detalló la semana pasada que su intención era estar preparado hacia finales de agosto para lanzar hasta cuatro misiles de alcance medio que sobrevolarían las prefecturas japonesas de Koicho, Shimane e Hirsohima hasta impactar en las aguas de Guam, a unos 40 kilómetros de la isla.

En este sentido, las palabras atribuidas a Kim parecen apuntar a el Ulchi Freedom Guardian, el mayor ejercicio de simulacro militar que se celebra anualmente en todo el mundo y que desarrollan de manera conjunta los ejércitos de Corea del Sur y su aliado norteamericano. Una performance militar concebida como test definitivo de respuesta en caso de un ataque nuclear por parte de Corea del Norte que aviva las tensiones en la escalada verbal que viven los dos países.

El régimen de los Kim considera una provocación estas maniobras, una simulación computerizada a gran escala que involucra a decenas de miles de efectivos y que según los aliados tiene naturaleza defensiva y solo pretende ensayar respuestas a una hipotética invasión norcoreana del Sur.

Tensión creciente

La tensión entre Washington y Corea del Norte se ha disparado en la última semana después de que el país asiático amenazara con atacar territorio estadounidense en respuesta a las últimas sanciones de la ONU que castigan sus lanzamientos de misiles. El presidente de EEUU, Donald Trump, respondió con un tono inusualmente beligerante a Pyongyang, que aseguró entonces que preparaba un plan para bombardear Guam, desde donde acusa a Washington de estar desplegando activos nucleares para presionar al hermético Estado nororiental y lograr que abandone su ambiciones atómicas.

En Seúl, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, también quiso apaciguar hoy los ánimos y aseguró que su Gobierno «evitará una guerra a toda costa».  «Debemos resolver pacíficamente el problema nuclear norcoreano sin importar los baches que haya», afirmó Moon en un discurso pronunciado con motivo del día de la independencia nacional en el que se conmemora el final del dominio colonial japonés sobre la península de Corea, que duró de 1910 a 1945.

Moon subrayó que Corea del Sur no consentirá que su aliado estadounidense realice un ataque preventivo, tal y como han insinuado en varias ocasiones miembros del Gobierno de Donald Trump. «Una acción militar solo puede ser decidida por la República de Corea (nombre oficial de Corea del Sur) y nadie debe decidir emprender una acción militar sin el consentimiento de la República de Corea», afirmó.

«Al mismo tiempo, mantendremos las puertas abiertas al diálogo militar», explicó el mandatario, en referencia a la oferta que planteó a Pyongyang en julio, y que el régimen de momento ha ignorado. También quiso tender una mano a Kim Jong-un asegurando que Seúl, que técnicamente se mantiene en guerra con su vecino desde hace más de 65 años, no quiere «el colapso de Corea del Norte» y que su Gobierno no persigue «la unificación a través de la absorción».

Trump y el primer ministro nipón, Shinzo Abe, acordaron evitar el aumento de la tensión

Por su parte, Donald Trump y el primer ministro nipón, Shinzo Abe, mantuvieron hoy una conversación telefónica en la que se mostraron de acuerdo en la importancia de colaborar con la comunidad internacional para evitar que Corea del Norte bombardee Guam.

Japón ha movilizado sistemas antimisiles en el oeste del país, ya que la ruta de vuelo de los misiles que Corea del Norte ha amenazado con lanzar en dirección a la isla sobrevolarían estas regiones occidentales del archipiélago nipón. En este sentido, Abe quiso recalcar que la amenaza sobre Guam «ha elevado las tensiones regionales como nunca antes».