El juez ha decretado este martes la libertad provisional para Juana Rivas, contrariamente al criterio de la Fiscalía, que solicitaba prisión provisional sin fianza para Juana Rivas, la vecina de Maracena (Granada) que estaba ilocalizable desde que el 26 de julio incumplió la orden de entrega de sus hijos a su padre italiano, y que se ha presentado este martes en los juzgados de Granada. «Me voy a mi casa, con mis niños y seguiré peleando», ha dicho al abandonar las dependencias judiciales.

Rivas se ha felicitado de que en el juzgado de guardia haya encontrado «un juez humano, un ser humano» que la ha escuchado. «Lo vamos a conseguir, vamos a luchar, yo no quiero ser una prófuga. Hoy he venido a explicar mi situación, pedir ayuda y que alguien me escuchara», ha sentenciado. La vecina de Maracena (Granada) confía ahora en que un equipo «preparado» pueda escuchar a su hijo mayor, de once años, para que éste pueda relatar el «terror» que han sufrido por los supuestos malos tratos de su expareja.

«Hoy vuelvo a confiar en la justicia y veo que esto se está encaminando», ha dicho Rivas, quien ha explicado que durante los días en los que ha estado ilocalizable ha tenido «un nudo dentro», pero los niños han estado «muy a gusto» y pensando que todo se iba a arreglar.

La llegada a la sede judicial

La madre ha llegado pasadas las 11.00 horas a la sede judicial de La Caleta, donde se han congregado al menos un centenar de personas para apoyar a esta mujer, víctima de malos tratos, que hasta ahora se ha negado a restituir al padre a sus dos hijos, de 3 y 11 años.

La juez del Juzgado de Primera Instancia número tres de Granada ha acordado, como nueva medida de protección de los dos menores hijos de Juana Rivas, –la madre de Maracena que ha permanecido hasta el día de hoy ilocalizable desde el 26 de julio tras no entregar sus hijos al padre, condenado en 2009 por lesiones en el ámbito doméstico–, retirarles el pasaporte, así como la prohibición de salida de los menores del territorio Schengen, sin autorización del padre o sin autorización judicial.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), la restitución de los menores al padre es la principal medida de protección ya adoptada, con anterioridad a la vista sucedida este lunes entre la juez española y las defensas de las dos partes.

Manifestación a las puertas

«Todos somos Juana», «Un maltratador no es un buen padre», «Frente a los maltratadores, protección a los menores», «Nos tocan a una, nos tocan a todas», han sido algunas de las consignas escuchadas a las puertas de los juzgados.

La parlamentaria de Podemos Carmen Lizárraga, que ha intentado dirigirse a Rivas a su llegada a un aparcamiento público cercano a los juzgados, ha informado a los periodistas de que la mujer ha sido introducida en un vehículo policial y que desde el coche ha sido conducida a la sede judicial a través del parking.

El Juzgado de Instrucción 2 de Granada decretó la vigente orden de detención y presentación en sede judicial que pesa sobre Juana Rivas después de que el pasado 8 de agosto, cuando las partes estaban citadas, la mujer no compareciera en este órgano que lleva la causa por la vía penal.

Rivas tampoco acudió ayer a otra citación judicial que tenía por la vía civil, en el Juzgado de Primera Instancia 3, para decidir medidas de protección sobre los menores solicitadas para el padre, Francesco Arcuri.

En la vista de ayer, la titular del Juzgado de Primera Instancia número 3 de Granada acordó la retirada del pasaporte de los dos niños así como la prohibición de su salida del territorio Schengen, sin autorización del padre o sin permiso judicial.

Ayuda a Rajoy

Juana Rivas se ha dirigido por carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para que interceda por ella y los menores. En una misiva con fecha 21 de agosto, que también dirige al fiscal general del Estado, José Manuel Maza, y «al presidente del Tribunal Constitucional, Manuel García-Pelayo», la mujer expone su situación y les traslada que ha estado haciendo «lo único que puede hacer como madre, proteger» a sus dos hijos, de 3 y 11 años.

En la carta de tres páginas, a la que ha tenido acceso Efe, recuerda que el pasado 18 de mayo del 2016 tuvo que «huir del infierno» en el que vivían sus hijos y ella en Italia, «sometidos a la violencia diaria de su padre», Francesco Arcuri.

«Él es un maltratador reincidente», subraya en el escrito Juana Rivas, que relata que ella y sus hijos nacidos en España han vivido «historias de terror en completa soledad, un maltrato severo físico y psicológico» y que, desde el punto de vista legal, también son «víctimas de toda una cadena de despropósitos e injusticias».

La madre solicita ayuda, admite que la situación los ha llevado a «un callejón sin salida con consecuencias irreparables» para el resto de sus vidas, y asegura que no ha querido «evadir la ley».

«Aun con todo el miedo que me ha producido todos los precedentes, todavía confió en que la justicia española pueda reconducir toda la serie de errores», indica Rivas, que insiste en que no ha dejado de «intentar el camino legal para proteger a sus hijos» y que ni siquiera se rindió cuando el Tribunal Constitucional «desoyó» su petición final de amparo.

«Hoy él (Francisco Arcuri) se pasea libre en mi ciudad mientras yo me escondo aterrorizada por mis hijos, con toda mi energía puesta en que ellos no acusen esta situación insostenible», continúa Juana Rivas, que recuerda que un juzgado tardó más de un año en derivar a Italia su última denuncia por malos tratos a su expareja.

La misiva está dirigida además de a Rajoy y a Maza, a García Pelayo como presidente del TC, cargo que ocupó entre 1980 y 1986, y que actualmente desempeña Juan José González Rivas.