Las advertencias de las autoridades belgas sobre el imán de Ripoll Abdelbaki es Satty, presunto ideólogo de los atentados de Barcelona y Cambrils, han provocado una guerra soterrada entre los cuerpos de seguridad estatales y catalanes. El Ministerio del Interior dijo no tener constancia de estas denuncias, que habrían sido recibidas por los Mossos d’Esquadra. Ahora, el conseller de Interior, Joaquim Forn, ha negado que la policía belga les alertara sobre sospechoso, y lo ha ceñido a una comunicación «informal» que no se hizo a través de los canales oficales, a la vez que ha denunciado lo que a su juicio es un intento de «ensuciar» la labor de la policía autonómica.

En rueda de prensa en Cambrils (Tarragona), una de las localidades golpeadas por los atentados terroristas en Cataluña, Forn ha reconocido la existencia de esa la consulta, que se realizó en marzo de 2016 a través de un correo electrónico a un miembro del departamento de información de los Mossos, con quien había coincidido en unas jornadas unos meses antes. A esta consulta, jefe de la Unidad de Análisis Estratégicos de los Mossos d’Esquadra efectuó una búsqueda en la base de datos de la policía catalana, en la que no constaba ninguna referencia sobre el imán, supuesto cerebro de la célula que la semana pasada atentó en la Rambla de Barcelona y en Cambrils (Barcelona). En la respuesta que envió a la policía belga, el mando de los Mossos especificó que no les constaba ninguna información sobre Es Satty en su base de datos.

Forn ha justificado la actuación en que el contacto fue informal y a título personal porque oficialmente los Mossos no pueden tener contacto directo con policías de otros países. El conseller se ha mostrado muy molesto y preocupado por el hecho de que, en un momento en el que el autodenominado Estado Islámico ha amenazado por vídeo a España, tras los atentados de la semana pasada, la «preocupación» de algunos medios sea ahora, a su juicio, «ensuciar» y «desacreditar» la labor de los Mossos.

Forn ha insistido en subrayar que la petición de información por parte de la policía belga fue «absolutamente informal». «Si hubiese sido formal, el contacto no habría podido ser directo, porque no podemos, se tendría que haber hecho a través del Ministerio», ha alegado.