El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a referirse este miércoles al misil lanzado esta semana por Corea del Norte, que sobrevoló la isla japonesa de Hokkaido antes de estrellarse en el mar, a unos 1.200 kilómetros de la costa nipona, deshecho en tres pedazos.

«Estados Unidos lleva 25 años hablando y sobornando a Corea del Norte», ha dicho el mandatario estadounidense a través de un mensaje publicado en Twitter, que ha rematado con una sentencia: «¡Hablar no es la respuesta!». Lejos de desescalar un conflicto disparado desde la amenaza de Corea a la isla norteamericana de Guam, a principios de agosto, las palabras del presidente Trump añaden tensión a un escenario cada vez más complejo.

El tweet de Donald Trump llega, además, sólo un día después de que la Casa Blanca distribuyera un comunicado oficial en el que aseguraba que el mensaje de Corea del Norte se había escuchado «alto y claro en todo el mundo» y que, para responder, Estados Unidos tenía «todas las opciones sobre la mesa».

Reacciones en cadena

La reacción inmediata, no obstante, llegó por parte de Corea del Sur, que horas después del lanzamiento anunció el simulacro de bombardeo de objetivos estratégicos cerca de la frontera y distribuyó el vídeo del último lanzamiento de su misil Hyunmoo-2, con un rango de alcance de 800 kilómetros y capacidad para destruir cualquier objetivo terrestre en el país vecino.

El efecto dominó provocado por el lanzamiento del misil coreano no se ha hecho esperar en la región. Japón, que durante unos minutos activó sus sistemas de alarma y conminó a sus ciudadanos a no salir de casa o acudir a refugios, ha asegurado a través de su primer ministro Shinzo Abe que la acción norcoreana “no tiene precedentes” y la calificó como “una seria y grave amenaza para Japón” que “menoscaba significativamente la paz y la seguridad en la región”.

Por su parte, China se ha limitado a instar a Corea del Sur y Estados Unidos a que abandonen la instalación de los sistemas de defensa antimisiles THAAD en el sur de la península.

«China insta a la República de Corea y EE.UU. a dejar de desplegar el THAAD y a desmantelar los equipos ya instalados», declaró el martes la portavoz del ministerio chino de Asuntos Exteriores, Hua Chunying, que aseguró que su sola presencia «dificultará el logro de un equilibrio estratégico, dañará los intereses de seguridad estratégica de los países de la región y aumentará la tensión en la península coreana».