Son 13 minutos de vida. O de espera a la muerte. Dependerá de la toma de decisiones de cada uno de los protagonistas: dos etarras –el ortodoxo y el que tiene dudas-, un guardia civil y su esposa, además de un quinto actor misterioso. Lo que sucede fue una dolorosa realidad durante décadas. Ahora, se ha convertido en una ficción, según su autor, nacida para hacer pensar pero que no ha pasado desapercibida ni carente de cierta polémica. Convertir a ETA y su violencia en parte de un videojuego gratuito para teléfono móvil estaba llamado a provocarlo. Lo ha hecho de la mano un diseñador vasco, criado en Sudáfrica, que trabajó en Nueva York y que ahora está asentado en Austria, enfrascado en su próximo proyecto.

Alain Xalabarde ha decidido abrir la puerta a sentir desde el teléfono móvil bien como víctima de ETA o bien como terrorista de la banda minutos antes de perpetrar un atentado. Paso a paso, decisión a decisión durante los trece minutos en los que se interpela al jugador para que tome decisiones sobre los pasos de Jose, Helena, Eider o Ekaitz.

Desde el lunes la plataforma Google Play ofrece de modo gratuito su último trabajo, 13 minutes ago, un videojuego –por ahora sólo en inglés- que arranca con una lluvia intensa, trasladando a los días más grises del País Vasco e interpelando al jugador, al que sitúa en una escena que describe pero no muestra, para que decida sobre cada paso a dar por parte de los protagonistas. En él no hay escenas ni recreaciones morbosas, tan sólo preguntas.

En 13 minutes ago no existen ilustraciones ni se recrean escenas de un crimen. “Es un juego minimalista”, apunta, “un género muy exclusivo”. En realidad, el único fondo es una lluvia constante sobre un fondos gris que añade incertidumbre al cuestionario que el jugador debe ir respondiendo y con ello encaminarse hacia alguno de los numerosos finales diferentes que aguardan a los etarras, al guardia civil y a su esposa.

Victima o ‘depredador’

Alain reconoce que entra en terreno espinoso. No es la primera vez que lo hace. Entre sus trabajos ya figura el guión del largometraje en el que ahora trabaja: El último roble, ambientada en una Euskadi que alcanza la independencia y se convierte en república en 1996 y en la que el terrorismo y la violencia política marcan el contenido de la historia.

Ahora, con 13 minutes ago, al que se resiste en llamar “juego” porque no lo es. “Evidentemente no es divertido, no es lo que se espera de un juego”, lo engloba en lo que define como la última transición del mundo de los videojuegos hacia “el octavo arte”. Señala que en este proyecto lo que pretendía era sumergir al “lector y espectador” en un mundo oscuro como el de la violencia “del conflicto vasco” y en el que la toma de decisiones va a marcar el devenir de los protagonistas: “Pensé que el momento anterior a un atentado es el más intenso y determinante para un ser humano, seas víctima o depredador”. De algún modo, se asemeja a la trama que el El ultimo roble ya aborda, “explorar ambos lados del conflicto, con todos sus grises”.

Su propósito, afirma, es “hacer pensar a ambos lados”: “Vivimos unos tiempos donde deshumanizamos a la gente que no piensa como nosotros. Aunque algunos pocos pueden estar locos, todos tienen sus razones, sean correctas o no”.

Alain apela a quienes critican que la violencia de ETA pueda ser llevada a un producto como un videojuego. Les invita a que no lo tomen como tal “sino como una novela o una película seria”. En este sentido recuerda que películas como La Lista de Schindler tampoco se acude a verla “para divertirse”. Rechaza por completo que haya intentado trivializar el terrorismo de ETA y subraya que el arte es una vía adecuada que “permite meditar sobre los hechos y homenajear a las víctimas”.

A los críticos con este tipo de productos los respeta y acepta que quien ha sufrido el zarpazo del terrorismo pueda cuestionarle, “es muy difícil ver grises cuando han matado a tu padre o han torturado a tu hermano, sólo ves las cosas en blanco y negro: “La paz está en ver los grises”, señala. Pese a que no ha vivido de modo continuado en Euskadi, Alain, que se crio en Sudáfrica y ha viajado por todo el mundo, afirma que conoce bien la realidad que rodeó la violencia terrorista en el País Vasco. Subraya que para el guion de El ultimo roble trató con víctimas de la violencia, con ex militantes de ETA, representantes políticos, agentes de la Ertzaintza, etc. “Eso me ha servido mucho para el desarrollo de 13 minutes ago.

Jugar con “mente abierta”

Preguntado sobre su opinión de la historia de violencia de ETA, Xalabarde señala que fue algo “inevitable” durante la dictadura de Franco pero que “el problema se agravó” al continuar con la violencia en democracia: “Eso no ayudo a nadie, ni a los vascos ni a los españoles. Se muestra sorprendido de la repercusión mediática que ha tenido y de la reacción de algunos jugadores que en Google Play lo han calificado con mala nota, “sin ni siquiera haber jugado”: “A ellos les pido que jueguen con una mente abierta y que decidan después”.

Se define como hijo de dos diseñadores de moda que han formado una familia “creativa y aventurera”, amante de las artes, la música y las letras pero que finalmente se decantó por el cine y “el octavo arte” en el que se ha convertido el mundo de los videojuegos. Es en este último ámbito en el que comenzó a experimentar con sólo 16 años y en el que ahora sueña con progresar con productos más “experimentales” como 13 minutes ago.