La Unión Europea, a través del presidente del Parlamento Europeo, ha respondido con dureza al cristalización del desafío catalán de ayer. A juicio de Antonio Tajani, «ir en contra de la Constitución es ir en contra del marco europeo», ha explicado por carta a la eurodiputada Beatriz Becerra.

La posición del presidente de la Eurocámara mantiene la línea de Bruselas de desentenderse del desafío independentista en Cataluña. Europa ha dejado claro que un nuevo estado catalán estaría a la cola de los estados que pretenden ingresar en la Unión Europea.

El pasado mes de enero, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Raül Romeva viajaron a Bruselar para vender que Cataluña celebrará un referéndum para la independencia. Un referéndum al que Europa, ha señalado insistentemente el presidente catalán, no puede dar la espalda. Lo cierto, sin embargo, es que eso es precisamente lo que hicieron las instituciones comunitarias. Ni un representante oficial de la Unión Europea (UE), de la Comisión Europea o del propio Europarlamento recibió entonces a Puigdemont antes o durante su conferencia en una sala de audiencias de la Cámara.

Las normativas europeas en este punto son claras desde el años 2004. Los nuevos estados no se incorporarían inmediatamente al grupo de países que conforman la UE, sino que en el momento de su independencia comienzan un lento proceso para conseguir su adhesión.