No hay unidad de criterio ni en el Gobierno ni en el núcleo duro del PP respeto a si el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, irá finalmente a una declaración unitaleral de independencia, conocida por las siglas DUI. Esa discrepancia de valoración, que se puso por ejemplo de manifiesto este lunes por la mañana durante la reunión de, comité de dirección del PP, presidido por Mariano Rajoy, ralentiza la toma de decisiones respecto al camino a tomar.

De momento, la mesa del Parlament ha retrasado a mañana miércoles la resolución sobre si tramita o no la declaración de independencia para que pase por el pleno de la Cámara autonómica esta semana, muy probablemente con los escaños de los representantes de la oposición vacíos. Que no lo tramite mañana tampoco implica necesariamente que no acabe en el pleno puesto que los secesionistas pueden cambiar sobre la marcha el orden del día de la sesión parlamentaria como ya hicieran con la ley del referéndum y la de transitoriedad política a principios de septiembre.

La ausencia de apoyos internacionales y la “negociacion” posterior con España, frenan la DUI, según un sector

Los que arguyen que Puigdemont no se atreverá a dar ese paso final explican que éste carece de cualquier apoyo internacional, incluida la UE, que no ha cambiado ni un ápice su posición aunque haya apelado al diálogo. También porque esa declaración exige, según la propia agenda de la secesión, abrir una negociación con el gobierno español “que no se va a producir en ningún caso”.

En definitiva, que para ser independiente “alguien te tiene que reconocer como un estado soberano y un interlocutor internacional”, sin olvidar que procesos como la integración en la Unión Europea exige de unanimidad de todos sus miembros y España podría ejercer el derecho de veto. Si Puigdemont se aferra ahora a la intermediación internacional es porque, a juicio de Moncloa, la secesión es, en la práctica, irrealizable “y él lo sabe”.

La única salida de Puigdemont es la DUI empujado por los “batasunos” de ERC y CUP, dicen otros

Los que creen que el presidente de la Generalitat irá a la DUI, argumentan que su única salida “honrosa” es forzar su detención, con la que cebar el victimario y el martiriologio, también porque “los batasunos” de ERC y de la CUP van a presionar en ese sentido por mucho que el PDECat haya expresado sus reticencias. No ven, llegado este punto, otra salida que no sea una huida hacia adelante. “No ha llegado hasta aquí para no declarar el divorcio de España”, aseguran en el entorno del ministro de Justicia, alineado con los “duros” en este proceso.

Rajoy ha decidido,por tanto, estar a la espera, estrategia que hasta ahora no le había ido mal, pero que podría resultar fallida en estos momentos. Frente a las prisas del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que empujan a la intervención de la autonomía a través del artículo 155 de la Constitución, y el PSOE, con un Pedro Sánchez que le pide no solo que se siente con Carles Puigdemont sino que, a modo de portavoz de Podemos, reclama que se reúna también con Pablo Iglesias, algo a lo que se ha comprometido el propio Presidente del Gobierno, éste baraja varias vías que no revela.

El PP reprocha a Rivera que es más fácil aplicar el 155 desde la oposición que gobernando

Aducen en el PP que “es muy fácil pedir la aplicación del 155 cuando no se gobierna”, en una crítica velada a Rivera. También se plantea otra incógnita: “si aplicamos ya el 155 ¿qué nos queda para luego?”, se pregunta un miembro del Gobierno, este del entorno de la vicepresidenta. Otros lo tienen muy claro, la DUI solo puede ser respondida con la intervención de la Generalitat, en todo o en parte, para restituir la legalidad estatutaria y constitucional.

La incógnita sobre los siguientes pasos de Puigdemont se resolverá “en cuestión de días” y en cuestión de días se conocerá qué vías de las que está manejando Rajoy es la elegida.