La secuencia vivida hace doce años tiene notables similitudes con las que hoy agitan España. Si el plan hubiese salido bien, tal día como hoy, 25 de octubre, aniversario del Estatuto de Gernika, pero de 2008 Euskadi habría celebrado una consulta para pronunciarse sobre la necesidad de convocar un referéndum soberanista antes de 2010. Hubiera sido el final triunfal del recorrido iniciado por Juan José Ibarretxe. Pero como era previsible, la ‘hoja de ruta’ que había imaginado era irreal y terminó por acabar con sus aspiraciones y poco después con su carrera política.

La secuencia, de alguna manera, se podría repetir esta semana con Puigdemont en el Senado. Tensión política, expectación sin precedentes y un rechazo a su propuesta que abra la puerta a un adelanto electoral. Sucedió en 2005 con Ibarretxe presidiendo Euskadi y José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno en España. En aquella ocasión, en la Cámara Baja. El 1 de febrero de 2005 el lehendakari del ‘plan’ subió a la tribuna para presentar su propuesta de ‘Nuevo Estatuto Político para Euskadi’ con el que aspiraba a convocar un referéndum pactado para convertir al País Vasco en un Estado libre asociado de España. En sus apenas 30 minutos de intervención no logró convencer a la mayoría. Los 313 votos en contra que cosechó para que siquiera fuera tramitada tumbaron sus aspiraciones.

El 1 de febrero de 2005 Ibarretxe acudió al Congreso, que rechazó tramitar su ‘plan’ por 313 votos. Tras el ‘portazo’ el lehendakari adelantó las elecciones

Poco después, Ibarretxe anunció un adelanto electoral para “dar la voz al pueblo”. En aquellas elecciones autonómicas del 17 de abril de 2005 la coalición PNV-EA logró los segundos mejores resultados de su historia, 468.117 votos y 29 escaños. El varapalo y el tensionamiento que ya acumulaba la sociedad vasca empezaba a detectarse. Sólo cuatro años atrás, cuando Ibarretxe prometió llevar a Euskadi hacia un reconocimiento “de igual a igual “con España la coalición obtuvo 604.222 votos y 33 escaños en el Parlamento vasco.

La frustrada ‘consulta’ del 25-O de 2008

Con el no del Congreso pero fortalecido aún por un amplio respaldo social, Ibarretxe optó por activar el ‘plan b’. El entonces lehendakari siempre consideró que la legitimidad de su propuesta estaba asentada en la mayoría absoluta lograda en el Parlamento Vasco –pleno del 30 de diciembre de 2004- gracias a los tres votos que le prestó la izquierda abertzale -Arnaldo Otegi, Joseba Permach y Jon Salaberria-.

Tras el portazo de la Cámara, el adelanto electoral y el apoyo en las urnas, Ibarretxe intentó reponerse. Lo hizo embarcándose en su consulta en favor de un referéndum soberanista. Aquella legislatura 2005-2009 la dedicó a ello. La aprobación de una ley de consultas vasca en junio de 2008 fue el paraguas legal en el que soporto su convocatoria. Sólo un mes antes llegó a presentar con solemnidad las papeletas con las que soñó citar a las urnas a los vascos antes de finales de 2010. Incluso había fijado un día simbólico, el 25 de octubre, hace hoy justo siete años. En la papeleta incluyó otra pregunta referida a la idoneidad de una negociación con ETA para acordar su final si la banda ratifica el abandono de las armas.

De haber triunfado la propuesta de Ibarretxe, tal día como hoy, 25 de octubre pero de 2008, Euskadi habría celebrado su consulta en favor de un referéndum

Pero en aquel aniversario de la aprobación del Estatuto no hubo consulta. El Tribunal Constitucional lo declaró inconstitucional por no ser competente el Gobierno vasco para convocarla y lo hizo en otro día cargado de simbolismo, el 11 de septiembre –Día de la ‘Diada’ en Cataluña-. Cuatro meses después, Ibarretxe convocaba de nuevo elecciones autonómicas, para el 1 de marzo de 2009.

Para entonces, el desgaste del lehendakari era considerable. El sueño perseguido durante dos legislaturas no había dado ningún resultado y los fracasos y varapalos se sucedían en su cuenta de resultados. El no del Congreso, la imposibilidad de celebrar una consulta, el desgaste de la sociedad vasca y la fractura interna en el seno de su partido que se agudizaba entre el ‘alma’ más soberanista del PNV y la más pragmática que terminaría por imponerse. Y todo mientras el final de ETA pocos se aventuraban a preverlo.

Elecciones de 2009, final del camino para Ibarretxe

En las elecciones de 2009 el PNV sufrió el revés más importante desde la Transición. La formación perdió 68.000 votos. Tras acumular más de cuatro lustros gobernado Euskadi, los malos resultados electorales le dejaron fuera de cualquier opción de gobierno. La ilegalización de la izquierda abertzale y el abismo que su ‘plan’ había abierto con socialistas y populares complicaba las alanzas.

Ibarretxe abandonó la política. Hoy se dedica a la docencia y la investigación y promulga su apuesta por una Euskadi soberana soportada en el derecho a decidir

La oportunidad no la desaprovecharon PSE y PP que convirtieron a Patxi López en lehendakari. Derrotado y sin apoyos en su formación, Juan José Ibarretxe abandonó la política para dedicarse a la docencia y la investigación. Desde allí lleva años promocionando su apuesta por una Euskadi soberana soportada en el derecho a decidir del pueblo y la nación vasca. Aún hoy la frialdad y distancia entre Ibarretxe y los actuales dirigentes del PNV es evidente.

El entonces presidente del PNV, Iñigo Urkullu, emprendió una profunda transformación interna y un plan para reparar los daños y heridas dejadas durante el largo viaje del ‘plan Ibarretxe’. A ello se sumó el estado de shock en el que heredó el partido tras perder el poder en Euskadi. Cambio de discurso, regeneración de líderes e incluso cambio de logo. La ‘era Urkullu’ había comenzado. En 2012 se convirtió en lehendakari e inició otra carrera por un nuevo estatus vasco pero que al contrario que Ibarretxe, sitúa entre sus ejes fundamentales en el diálogo, el pacto y el acuerdo transversal y siempre “dentro de la legalidad”.