El nuevo mayor de los Mossos d’Esquadra, Ferrán López, ha enviado una misiva a los agentes de la Policía Autonómica para pedirles que continúen “trabajando con la misma profesionalidad y lealtad” que han “demostrado en todo momento”.

“Tal y como el Ministerio de Interior ha hecho público, he sido designado mayor de los Mossos”, comenzaba la carta que ha enviado López. El hasta ahora jefe de la Policía catalana, Josep Lluís Trapero, fue destituido por el Gobierno con la aplicación del artículo 155 y está siendo investigado por un posible delito de sedición por su papel durante el 1 de octubre. Trapero llevaba en el cargo menos de siete meses.

Ferrán López es jefe de la Comisaría Superior de Coordinación Territorial y fue el mando que sustituyó a Trapero en la reunión de coordinación para preparar el dispositivo del 1-O a la que el entonces mayor no acudió. También acompañó al entonces mayor a la Audiencia Nacional en la primera citación para declarar ante la Audiencia Nacional.

López, de 50 años, ha alcanzado en los últimos años altas cotas de poder en la cúpula de la policía catalana, pero su talante discreto, por el que siempre ha rehuido el protagonismo, le ha relegado a la sombra del hasta ahora todopoderoso Trapero, un mando con un perfil más personalista.

El nuevo jefe de los Mossos, que ingresó en la policía catalana en 1990, es una persona de un talante dialogante que se ha ganado el apoyo interno del cuerpo de la policía catalana porque siempre busca el consenso y le gusta rodearse de su equipo para tomar las decisiones tras escuchar todas las opciones.

López ha asumido el cargo de jefe de los Mossos después de que Trapero haya acatado su cese como mayor, a través de una carta en la que ha pedido a los agentes de la policía catalana que mantengan la “lealtad y comprensión” hacia las decisiones de los mandos que le relevarán.