La decepción sigue rumiando en su cabeza. Lo intentó hasta el último minuto pero apenas logró forzar un espejismo que pareció real unas horas. Finalmente, Puigdemont dio un paso atrás y no convocó elecciones. Su empeño en que se recondujera por la senda del diálogo y el pacto no fructifico y las dos proclamaciones que aspiraba a evitar se materializaron: DIU y aplicación del 155. Pero el lehendakari Iñigo Urkullu, el mediador incansable, ha pasado página para seguir escribiendo su propia senda soberanista, alejada de la que estos días fractura Cataluña.

Apenas 72 horas después del desengaño catalán, Urkullu se encuentra en Montreal (Canadá) en un gesto claro por reivindicar otro camino, otra fórmula de resolución de conflictos territoriales. El de Quebec con Canadá es junto al modelo que representan Escocia y Reino Unido el que lleva años proclamando como la fórmula más adecuada para trasladar a Euskadi e incluso a Cataluña en sus aspiraciones territoriales.

Conocerá, junto a primer ministro del Quebec, el proceso de consulta llevados a cabo en 1980 y 1995 y la legislación que derivó de ellos

Este es el quinto viaje oficial de Urkullu en lo que va de legislatura. El Ejecutivo vasco ha subrayado los objetivos culturales, medioambientales e incluso históricos que encierran los encuentros que mantendrá durante los próximos cinco días. Pero sin duda quedarán eclipsados por la relevancia que en el actual contexto político en nuestro país representa la reivindicación de la ‘Ley de claridad’ de Canadá, que también abordará con profusión la delegación vasca, y con la que confía poder acercar posiciones más dialogantes con el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

La ‘Ley de claridad’, una «inspiración»

Urkullu ha reconocido en varias ocasiones que la ‘Ley de Claridad’, aprobada en 2000 por el Parlamento canadiense, es “inspiradora” para el País Vasco. Una ley que derivó de los dos procesos de referéndum llevados a cabo en el Quebec, en 1980 y en especial en 1995, cuando los partidarios de mantener unida Quebec con Canadá se impusieron por un estrecho margen, un 50,5% frente al 49,4% de los defensores de separarse. Situación que posteriormente derivó en un pronunciamiento de la Corte Suprema sobre el modo de abordar la cuestión y que inspiraría la ‘Ley de Claridad’ de 2000.

En ella se señala que si la población de una región manifiesta de modo claro su deseo de segregarse el Gobierno canadiense estará obligado a sentarse a dialogar de buena fe, si bien no determina cuál debe ser el resultado final de la misma.

Desde entonces el sentimiento independentista en Quebec se ha enfriado. Urkullu llega a una región en busca de referentes válidos para Euskadi cuando los propios quebeses parecen lejos de desear un tercer referéndum. Los desgarros sociales y el impacto económico que provocaron los dos procesos soberanistas aún se dejan sentir en el apoyo electoral a las formaciones independentistas. El PQ de Pierre Karl Peladeau, la principal formación pro escisión del Quebec, apenas logró un 25% de los votos en las últimas generales de 2014, muy lejos del 42% que obtuvo el partido en la cita de 1994 y aún más del 49% logrado en 1981, un año después del primer referéndum.

Pero la fórmula canadiense sigue siendo el espejo en el que se mira el nacionalismo vasco. El lehendakari siempre ha apostado por basar cualquier proceso territorial en el “diálogo y el pacto”, y tal y como establece la ‘Ley de Claridad’ canadiense, evitar así el conflicto. Una negociación sin un final predeterminado y que, suele recordar Urkullu, respeta los principios “democrático” y de “legalidad”.

La ley aprobada por Canadá en 2000 regula la celebración de referendos para segregar un territorio y el proceso negociador del Gobierno

Tanto en el Pleno de Política general pasado como en el Alderdi Eguna (Día del partido) del PNV, Urkullu instó al gobierno del PP a tomar ejemplo del modo en el que Canadá y Reino Unido han resuelto sus conflictos tras alcanzar pactos y acuerdos que permiten evitar la situación de conflicto en la que ahora está sumida la crisis en Cataluña.

También Podemos Euskadi apela a la necesidad de mirarse en el espejo canadiense para dar una salida a las demandas soberanistas en el Estado. En la propuesta presentada por la formación para ser debatida en la Ponencia de Autogobierno del Parlamento vasco se apunta que la ley de Claridad es la expresión de que un Estado democrático debe facilitar cauces legales para que todos los proyectos políticos puedan llevarse a cabo”. Por ello, Podemos llama al conjunto de los partidos del arco parlamentarios vasco a alcanzar “un acuerdo de claridad” –que no ley, por una cuestión competencial de la Cámara vasca- que ofrezca un sostén político a todos los proyectos y permita abrir la puerta a que se concrete un cauce legal y pactado.

Explorar la ‘disposición adicional primera’

Tanto el PNV como el lehendakari recuerdan que en el caso vasco ni siquiera sería necesario reformar la Constitución para lograr una mayor cuota de autogobierno. Urkullu apela a un mayor desarrollo de la disposición adicional primera de la Constitución que da mayor margen de autogobierno. Una disposición que afirma que la Carta Magna ampara y respeta “los derechos históricos de los territorios forales” y señala que “la actualización general de dicho régimen foral” se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía.

Urkullu defiende que el nuevo encaje de Euskadi en el Estado no siquiera requeriría reformar la Constitución

En el PNV por el momento no hablan de reclamar la independencia pero sí de lograr un acuerdo para dar un nuevo estatus y encaje jurídico y político de Euskadi en el conjunto del Estado. Una nueva situación “de igual a igual” con el Estado y que se asemejara a un modelo de Estado confederal.

El viaje oficial que se inicia este lunes y se prolongará hasta el viernes incluye un encuentro con el primer ministro de Quebec, Philippe Covillard. También está prevista la firma de un acuerdo de colaboración entre los gobiernos de Euskadi y Quebec para convertir a la región canadiense en uno de los socios estratégicos en la política de internacionalización del País Vasco. También se celebrarán acuerdos de carácter cultural, y visitas de carácter económico, medio ambiental y de convivencia, como la que hoy realizará  delegación vasca para conocer el modelo de lucha canadiense contra los fenómenos de radicalización social.