El ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha publicado un artículo en el diario británico The Guardian en el que insiste en todos los argumentos que ya defendió en la rueda de prensa a su llegada a Bruselas y en la entrevista que concedió a la televisión pública belga. El texto, titulado Esto no es sólo sobre Cataluña. Es sobre la democracia, Puigdemont denuncia una «ofensiva judicial brutal» y el «encarcelamiento y criminalización masiva de candidatos que promueven ideas políticas que, hace dos años, obtuvieron históricos niveles de apoyo». Además, justifica su salida de España, entre otras cosas, por la hostilidad de los «grupos de ultraderecha» que se han manifestado en Barcelona y han pedido «mi encarcelamiento y mi ejecución».

Puigdemont asegura que Cataluña «es el único territorio de la Unión Europea al que se le ha negado la ley suprema por la que sus ciudadanos votaron». Y acusa al Gobierno de actuar de manera «arbitraria, antidemocrática y, en mi opinión, ilegal» al aplicar el artículo 155 de la Constitución que supuso su destitución y la de su Gobierno, la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones.

«Los líderes de este proyecto democrático se enfrentan a acusaciones de rebelión y sedición y se arriesgan a los castigos más severos previstos por el Código Penal, los mismos que para casos de terrorismo o asesionato: 30 años de prisión», insiste en denunciar Puigdemont, que abunda en una interpretación sumamente parcial de las elecciones del 27-S de 2015 para justificar todas las acciones del Govern durante los últimos dos años.

Las elecciones arrojaron una clara mayoría en favor de la independencia: lo que debe prevalecer es el deseo de la mayoría’, dice Puigdemont

«Junts pel Sí, el ganador indiscutible de las elecciones, defendió un manifiesto donde explícitamente se comprometía a declarar la independencia y convocar elecciones constituyentes», defiende Puigdemont. «Quienes nos apoyaron conocían en todo momento cuál era nuestro propósito», asegura, antes de calificar de «una conspiración muy rara» una que recibe «el apoyo popular». En este sentido, el ex presidente de la Generalitat no duda en trampear los números: «Las elecciones de 2015 arrojaron una clara mayoría en favor de la independencia de Cataluña: 72 diputados de 135». Posteriormente, añade: «Lo que debe prevalecer es el deseo de la mayoría de los ciudadanos».

Lógicamente, Puigdemont no dice que esos 72 diputados se corresponden con el 47,8% de los votos, y que apelar a la «mayoría de los ciudadanos» es como poco discutible. El mismo diario, The Guardian, publicaba este domingo un artículo del escritor Kenan Malik en el que resumía la situación: «El problema con las acciones del gobierno catalán es que fueron antidemocráticas. Las urnas han mostrado constantemente que sólo una minoría de los catalanes apoyan la independencia; durante los últimos tres años, el apoyo se ha mantenido entre el 40 y el 45%. Un porcentaje algo más alto, pero también una minoría, se opone a la independencia. Cataluña está partida por la mitad».

Crítica al sistema judicial

Puigdemont, no obstante, prosigue con su relato, en el que critica duramente al sistema judicial español, en el que, en su opinión, «hay una clara falta de independencia y neutralidad, con los vínculos entre la justicia y el gobierno visibles para todo el mundo». «Incluso a nivel procedimental, los casos contra los líderes catalanes contienen tantas irregularidades que es difícil creer que los acusados puedan confiar en cualquier garantía formal», asegura, para defender su presencia en Bruselas.

El ex presidente de la Generalitat asegura también estar amenazado por el ambiente social en el resto de España, y hace referencia directa a las manifestaciones unionistas celebradas en Barcelona. «En demostraciones apoyadas por el gobierno español, grupos de ultraderecha (herederos directos del régimen de Franco, como la Falange) se han manifestado, algunos mostrando simbología fascista y haciendo saludos nazis, mientras se escuchaban numerosas canciones pidiendo mi encarcelación y mi ejecución».

«¿Alguien piensa que el destituido gobierno catalán puede esperar un juicio independiente y justo, sin influenciar por la presión mediática y política? Yo no», asegura Puigdemont.