Los lazos amarillos en la solapa se han convertido en el símbolo de defensa de la libertad de los líderes de la ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, respectivamente, así como de los ex miembros del Govern encarcelados. La elección de este color tiene su explicación, significa solidaridad, pero también el lazo amarillo representa, desde hace dos décadas, la espina bífida, cuyo Día Nacional se celebra el 21 de noviembre. «Nuestro lazo no es político», denuncian los afectados.

«Ha sido una coincidencia bastante molesta», asegura Carmen Gil, presidenta de la Federación de Espina Bífida e Hidrocefalia (Febhi). Principalmente por el uso de este color, pero sobre todo por la fecha de esta «coincidencia», ya que precisamente este mes se celebran los actos de concienciación por toda la geografía española. Temen que haya cierta confusión por los símbolos y no quieren en ningún caso que se pueda vincular a una causa política.

En España, según las cifras de la Febhi, hay alrededor de 19.000 casos y su prevalencia es de 8 por cada 10.000 nacidos

«Las entidades sin ánimo de lucro nos acogemos a este color como identificación, en este caso, con la solidaridad con las familias con espina bífida. Nuestras entidades no quieren renunciar a contar con este color», argumenta Gil, que recuerda la primera vez que vio a los líderes políticos catalanes con el lazo en la solapa. «Me quedé totalmente descolocada. Me pilló en casa viendo la televisión y las llamadas de las organizaciones españolas fueron inmediatas». En otra época del año, señala, habrían tenido una mayor capacidad de reacción.

Fue la ANC quien animó a los ciudadanos a usar este lazo como muestra de apoyo a sus líderes encarcelados y el amarillo ha sido desde el principio el color de la campaña #LlibertatJordis. Pero además de en las solapas, en el pleno extraordinario del Parlament, el día antes de votar la independencia se colocaron dos grandes lazos en las butacas de invitados.

Con toda la repercusión que está teniendo la crisis en Cataluña, donde estos símbolos ya forman parte, los afectados por la espina bífida se sienten impotentes. Reconocen que este símbolo es algo público porque no está registrado y no pueden impedir a nadie su uso, pero insisten en que se empezó a identificar con esta patología a nivel internacional en 1998 y, «respetando las distintas ideologías», no quieren que se mezclen ambos problemas. «Al igual que la violencia de género o el cáncer de mama tienen su color, el amarillo es el nuestro. Y nuestro lazo no es político», insiste Gil.

El lazo amarillo es la seña de identidad de la espina bífida.

El lazo amarillo es la seña de identidad de la espina bífida. espina-bifida.org

Como presidenta de la federación, asegura que las familias están preocupadas. Ya tienen preparados todos los actos del día nacional y durante las últimas semanas ha habido reuniones entre las 17 asociaciones para afrontar esta «coincidencia» y que no se confundan ambas causas. En toda la geografía española, diversas entidades y organismos públicos, como los ayuntamientos, entre otros, se solidarizan y apoyan iluminando edificios emblemáticos de amarillo. Aunque la campaña de concienciación tiene lugar durante todo el año, el 21 es su día grande y en el que pueden dar más visibilidad a este problema.

La espina bífida es una malformación congénita del tubo neural generado por una mala fusión durante la gestación en la que la médula espinal queda sin protección ósea. En España, según las cifras que maneja la Febhi, hay alrededor de 19.000 casos. Su prevalencia en nuestro país es de aproximadamente 8 casos por 10.000 nacidos. Los niños que la padecen tienen que ser intervenidos en las primeras horas de vida y requieren un tratamiento de por vida. «Los que pertenecemos a la Febhi somos padres de hijos con esta patología. Mi hija hoy tendría 22 años. Cuando veo el eslogan con el lazo amarillo en solidaridad con los Jordis... No queremos renunciar a algo que es tan grande para nosotros», sentencia.