El candidato de Catalunya En Comù Podem a la Generalitat, Xavier Domènech, ha enfriado la posibilidad de acuerdos con el PSC para apoyar a Miquel Iceta como próximo president de la Generalitat, ya que ve al socialista «más enfrascado en hacer a Inés Arrimadas presidenta», lo que los comunes descartan.

En declaraciones en los pasillos del Congreso, Domènech ha respondido así sobre su posible apoyo al líder del PSC como candidato a president, ante lo que se ha limitado a decir que su coalición va a ser «una fuerza decisiva», que busca la articulación de un Gobierno alternativo pero con «condiciones que nos permitan salir del bloqueo».

«Ahora mismo el PSC está más enfrascado en el debate de si hace presidenta a Arrimadas y ese no es nuestro debate», ha afirmado el diputado de En Comù Podem para asegurar después que la mejor opción es que el resto de fuerzas «apoyasen al candidato Xavier Domènech». En este sentido, ha reiterado que su formación va a plantear un programa en positivo para recuperar el autogobierno, que significa «ningún apoyo ni al 155» además de una «agenda social» y un «gran acuerdo de país».

Sobre la propuesta de Iceta de condonar una cuarta parte de la deuda autonómica, Doménech ha considerado que debe realizarse una condonación, pero que lo fundamental es abordar el debate pendiente sobre la financiación autonómica con apuestas claras: «mantener la solidaridad territorial para garantizar los derechos sociales en las comunidades autónomas». «Lo que es seguro es que no se soluciona apoyando cada vez que toca al PP y a Montoro, como ha hecho el PSOE», ha dicho Domènech después de considerar que condonar una cuarta parte de la deuda no sería suficiente, aunque no se ha aventurado a dar otra cifra.

Por último, Domènech ha calificado de «surrealista» que la secretaria general de ERC, Marta Rovira, haya asegurado que «la unilateralidad fue un invento del Estado español». Algo que niega el candidato de ‘los comunes’, quien ha reprochado a los independentistas su estrategia que ha dejado «a la mitad del país frustrada y a la otra mitad la quería dejar atrás». Una estrategia, a su juicio, que no está pensada para una presidencia que tiene que gobernar para todos los catalanes y dar respuesta a los «distintos anhelos» para construir «proyectos comunes».