Los insultos y amenazas vertidas contra la dirigente popular catalana Alicia Sánchez-Camacho han sido la espoleta de una propuesta política para intentar acabar con el anonimato en las redes sociales y, con ello, con el acoso que se desata amparado en el mismo. Será la propia Sánchez-Camacho la que negocie con el resto de los  grupos parlamentarios de la Cámara Baja, no sin antes presentar una denuncia contra las incitaciones al odio y los improperios que recibió este martes tras defender en la tribuna parlamentaria la destitución del gobierno de la Generalitat encabezado por Carles Puigdemont.

Según ha explicado el portavoz parlamentario del PP, Rafa Hernando, estas actividades en la red no solo son ilícitas, sino que “tienen que ser perseguibles de forma rápida ” y “desgraciadamente, el anonimato solo sirve para encubrir actividades que son, desde todo punto de vista, deleznables porque estimulan el odio, implican amenazas, insultos, degradación y todo tipo de acoso”.

Respecto a la dificultad de perseguir este tipo de actividades en las redes sociales, muchas veces sustentadas por cuentas no solo anónimas sino también falsas, y dado que se requiere la colaboración de grandes compañías internacionales como Twitter o Facebook, Hernando les ha reclamado que “tomen decisiones”.  Además, cree que no solo debe ser un tema de estudio en el ámbito español “sino global, que la Unión Europea se pronuncie también, y que las compañías tomaran nota de estas cosas”.

Tras aseverar que una cosa es la libertad de expresión y otra, “la libertad de difamación, acoso y delito”, asegura estar convencido de que a estos grandes emporios “tampoco les gusta lo que desgraciadamente se está produciendo a través de sus redes”.

La furia contra Sanchez-Camacho se desató este martes tras su intervención en el Congreso en respuesta a una moción presentada por el portavoz parlamentario del PDCat, Jordi Xuclá, “sobre la crisis democrática del funcionamiento de la justicia en España”. La diputada popular y miembro de la Mesa aprovechó para salir en defensa del 155.

Ese fue el argumento para recibir un alud de descalificaciones y amenazas, entre ellas, la que le deseaban una violación grupal como la de “la manada”, juicio visto para sentencia. No es la primera vez que el anonimato en la red ampara amenazas de este estilo contra políticas y periodistas. La candidata de Ciudadanos a la presidencia de la Genralitat, Inés Arrimadas, o la periodista de La Sexta Ana Pastor han sido no pocas veces objeto de ataques en parecidos términos.