La CUP ha denunciado ante los Mossos d’Esquadra y la Junta Electoral la convocatoria de una manifestación de los constitucionalistas frente a su sede este sábado,  coincidiendo con la reunión del consejo político de la formación que debe aprobar el programa electoral con el que concurrirá a las elecciones del 21 de diciembre. Las juventudes antisistema, Arran, han protagonizado recientemente escraches ante las sedes del PP y C’s, en los que participaron dirigentes nacionales del partido, como Anna Gabriel.

En su comunicado, la CUP lamenta que la “violencia de la extrema derecha se está extendiendo por el país” con sus concentraciones o en las movilizaciones de Sociedad Civil Catalana junto a C’s, PSC y PP. Y añade que “esta actividad de la extrema derecha no es casual y entendemos que forma parte de una estrategia del Estado para impedir con violencia y amenazas el despliegue de la república catalana”.

La organización convocante, Somatemps, es una plataforma unionista que defiende en sus postulados que “la Catalanidad es una forma de concreción de la hispanidad” nacida en 2013 como reacción a la deriva independentista del nacionalismo catalán. En su cartel, una caricatura de la portavoz de la CUP Anna Gabriel, ironizan con uno de los lemas habituales de la CUP para asegurar “las calles ya no son vuestras”.

Una convocatoria que la formación antisistema ha definido como una concentración de la “extrema derecha” que supone una “amenaza fascista” contra su actividad política. Pese a ello, aseguran que “no nos dejaremos intimidar” y ha puesto en conocimiento de la Junta Electoral y los Mossos la convocatoria para que “garanticen en todo momento el normal desarrollo de nuestra actividad política”.

Los antisistema denuncian además que su sede ha sido objetivo “en diversas ocasiones de estos grupos fascistas, que han hecho pintadas y sabotajes contra nuestras instalaciones”. Y recuerdan la “razia” de la Policía Nacional contra su sede, el pasado 20 de septiembre, cuando agentes de este cuerpo intentaron entrar sin orden judicial en la sede de la CUP y, tras ser rechazados, “mantuvieron un asedio de siete horas ante una sede defendida por miles de personas”.