Son un clásico: los grafitis llevan en los trenes de Renfe “desde que el mundo es mundo”, bromean los viejos ferroviarios. En realidad llevan aproximadamente desde finales de los ochenta y principios de los noventa, cuando la cultura grafitera llegó (tarde) a la España posfranquista y sus perpetradores se dieron cuenta de que los trenes, los muros que rodean las vías y las estaciones eran territorio abonado para el botón del espray.

En los últimos años, la intensidad creadora no solo no ha mermado, sino que los detenidos se cuentan por decenas, incluyendo en ocasiones actos de vandalismo como tirar del freno de emergencia y aprovechar el bloqueo del tren para que bandas organizadas decoren el exterior del coche con los viajeros dentro. Los trenes más afectados suelen ser los de Cercanías y otros de proximidad (Media Distancia, regionales, etcétera), aunque también se dan casos en el metro, especialmente en Madrid. Y Renfe o la autoridad competente tienen, lógicamente, que limpiar las ilustraciones.

Y es precisamente por la limpieza de los grafitis en centros de trabajo de Renfe, subcontratados a Acciona (Acciona Facility Services) en casi toda España, que está punto de estallar un conflicto medioambiental con tintes laborales. Porque la asociación Ecologistas en Acción está ultimando una denuncia en la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía por el incorrecto uso del líquido quita-pintadas Decapint Graff en estos centros. Un producto altamente tóxico y no biodegradable que, según Ecologistas, no se aplica con las medidas adecuadas, filtrándose por sumideros y desagües.

Según Ecologistas en Acción, el uso del Decapint Graff en centros de Renfe se cuela por desagües

“Hemos comprobado que en Sevilla este producto corrosivo puede estar filtrándose por los sumideros de la calle, alcanzando aguas subterráneas por la zona del río Tamarguillo, que va soterrado”, explica Eduardo Gutiérrez, miembro de este colectivo. “El tratamiento del Decapint Graff necesita por ley tratarse a través de un proceso de residuos peligrosos del que tenemos constancia de que no se aplica convenientemente. Queremos que las autoridades tomen muestras del agua afectada, así que además de la denuncia vamos a informar al ayuntamiento”. A la demanda se sumará la federación sevillana de Comisiones Obreras (CCOO).

Denuncia ante la Junta de Andalucía

Grafitis en los trenes, un problema para la salud.

Un tren con un grafiti y vertido de Decapint Graff en el suelo. P.G.

Según varias fuentes, este hecho “de extrema gravedad” se produce en centros de Andalucía, Asturias, Cantabria, Galicia, Madrid, País Vasco, Comunidad Valenciana, Navarra, Aragón, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Es decir, en talleres ferroviarios de todo el país. Este medio ha obtenido fotos de los vertidos en los centros laborales, sin ninguna protección. El producto corre por desagües al carecer las instalaciones de soluciones a ras de suelo, como obliga la legislación medioambiental.

Normalmente hay que asegurar una recogida controlada de los residuos y evitar toda filtración, sobre todo la que pueda llegar tanto a aguas pluviales como de escorrentía para evitar la contaminación. Las técnicas son la cubeta estanca u otros mecanismos como tierras absorbentes o aspiradores, siempre que impidan la propagación de líquidos freáticos.

Se necesita una vestimenta especial para aplicar Decapint Graff. El contacto con el cuerpo humano puede provocar heridas de gravedad. Se han producido accidentes en centros de trabajo por la aplicación del líquido quita-pintadas.

Responsabilidad de Acciona

Aunque muchas de las pintadas se cometen por la noche en las estaciones, “Adif no realiza ninguna actuación de limpieza”, responden en el administrador ferroviario. Las tareas recaen sobre Renfe, a la que los grafitis le salen por unos cinco millones, de acuerdo con personas consultadas. Acciona es la encargada y la que tiene la responsabilidad de equipar las instalaciones. En el operador ferroviario no han aclarado si estos hechos se producen en sus centros.

CCOO de Sevilla se sumará a la demanda, ya que el río Tamarguillo puede verse afectado

José Ignacio Díez Tapias, responsable de Medio Ambiente de CCOO en Sevilla, reconoce que entre las opciones que baraja está el acudir al Seprona e incluso a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. “Pensamos que si no está claro que muchas instalaciones de Renfe cumplan con las medidas obligatorias, el uso del Decapint Graff debería retirarse o reemplazarse”, señala.

En contacto con el Decapint Graff, la piel puede sufrir heridas de gravedad.

En contacto con el Decapint Graff, la piel puede sufrir heridas de gravedad. EL INDEPENDIENTE