En su última cumbre del año 2017 los 27 líderes de la Unión Europea han realizado suficientes avances en sus negociaciones con el Reino Unido sobre el Brexit de modo que pueden pasar a una segunda fase en la que afronten cómo será la relación futura, tal y como lo anunció el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, en su cuenta de Twitter.

Tusk felicitó también a la primera ministra británica, Theresa May, en su mensaje en las redes sociales. Los líderes europeos despidieron el jueves a May con un aplauso a modo de reconocimento general. May puede respirar algo más tranquila tras una semana convulsa en el Parlamento británico.

Los conservadores rebeldes vencieron el miércoles a la primera ministra May al lograr que el Parlamento británico tenga la última palabra sobre el acuerdo al que se llegue sobre la salida del Reino Unido de la UE (Acuerdo de retirada). May fue derrotada por 305 votos frente a 309. A May le preocupa de esta manera pueda retrasarse el  proceso. La semana que viene vuelve a enfrentarse a otra votación sobre cuándo el Brexit se transformará en ley.

Hay quienes ven en ese último visto bueno del Parlamento la vía para que aún haya una vuelta atrás. Al preguntarle al presidente Jean-Claude Juncker, al inicio de la reunión del viernes, fue claro: «Eso depende del Parlamento británico y del  pueblo británico. No nos corresponde a nosotros».

Según Pol Morillas, investigador especializado en temas europeos del CIDOB, «hasta ahora los parlamentarios han aceptado que ha habido avances pero serán más duros al final, sobre todo para garantizar los derechos de los ciudadanos británicos en la UE y europeos en el Reino Unido».

Este nubarrón parlamentario del miércoles por la noche le será hoy más llevadero al lograr que el preacuerdo sobre el Brexit al que llegó con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en la madrugada del viernes 8 de diciembre haya recibido luz verde de los Veintisiete.

Se trataba de las condiciones de divorcio, en las que se fijan los términos financieros, entre 40.000 y 45.000 millones de libras, los derechos de los ciudadanos en la UE y europeos en el Reino Unido, así como la espinosa cuestión de Irlanda del Norte. Se ha buscado una fórmula jurídica por la que se obliga al «alinemaiento reglamentario» y permite que entre las dos Irlandas, una en la UE y otra no, no haya frontera de hecho.

Podrá avanzarse «siempre que se asuman los compromisos asumidos en la primera fase»

En esta segunda fase de las negociaciones comerciales el Consejo Europeo fija unas líneas maestras según las cuales podrá avanzarse «siempre que se asuman los compromisos asumidos en la primera fase que han de trasladarse en términos legales completamente y lo más rápido posible». Habrá una cumbre en marzo para trazar las grandes líneas de esa futura relación comercial.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, elogió los esfuerzos de la primera ministra británica, Theresa May, que ha tenido que lidiar con diversos escollos en esta primera fase, dada la debilidad de su gobierno, que depende del apoyo de una decena de diputados norirlandeses unionistas, y que está dividido entre partidarios de una salida dura o una blanda.

«Pensamos que ha hecho grandes esfuerzos y eso ha de ser reconocido. Una vez formalizado el acuerdo, empezaremos a negociar nuestra futura relación», añadió Juncker.

Nuestra valoración es favorable… Nuestro objetivo es dar seguridad a los ciudadanos y agentes económicos», dijo Rajoy

«Nuestra valoración de la primera fase es favorable, especialmente a lo que concierne a los ciudadanos. Nuestro objetivo es dar seguridad a los ciudadanos y a los agentes económicos. Somos conscientes de las dificultades de la segunda fase», afirmó el jefe del gobierno español, Mariano Rajoy.

También recordó Rajoy que sobre Gibraltar «cualquier acuerdo de futuro entre la UE y el Reino Unido necesita un acuerdo entre España y el Reino Unido», y así se especifica en el acuerdo.

Cualquier acuerdo sobre Gibraltar necesita un acuerdo entre España y el Reino Unido»

Habrá un periodo transitorio tras la salida, pero no está fijado cuánto durará y dependerá de cómo se avance en esta segunda fase sobre las relaciones comerciales  en el futuro, según Rajoy. Esta fase, demandada por los británicos, da más certeza a empresas y ciudadanos y otras fuentes anticipaban que se prolongaría dos años.

«Queda lo más difícil por delante», reconocía la canciller alemana, Angela Merkel, aún en funciones, más 80 días después de las elecciones generales. Tal y como van las conversaciones con los socialdemócratas, Merkel se mantendrá y el SPD renovará la gran coalición o apoyará a la canciller en minoría.

Un Brexit caótico es tan perjudicial para los británicos como para la UE, e incluso otros socios de ambos, como Estados Unidos, que observa el proceso con atención. Por ello, las dos partes han querido avanzar, pese a que algunas cuestiones sobre los términos del divorcio son intencionadamente ambiguas, como las relativas a Irlanda del Norte.

«Hasta ahora la unidad europea ha sido destacable. Los Veintisiete han actuado todos a una, como se ha puesto de manifiesto al solidarizarse todos con las demandas de Irlanda, por ejemplo. Ahora empieza el momento en el que puede haber más divergencias porque al hablar de relaciones comerciales cada país tiene sus intereses. De todas maneras, primero se darían las líneas maestras, que no pueden llevarse a cabo hasta que el Reino Unido esté fuera de la UE», señala Pol Morillas.

Es un proceso insólito porque nunca antes un socio de la UE había invocado el artículo 50 del Tratado de Lisboa para solicitar su salida del club comunitario. No hay una hoja de ruta marcada, pero el acuerdo de divorcio es la primera piedra sobre el que han de construir los Veintisiete y el Reino Unido una relación próspera para los dos lados. May suele insistir que el Reino Unido se va de la UE pero no de Europa. Sería en interés de todas las partes que fuera así.