Un nuevo movimiento separatista ha surgido en Cataluña, el de los catalanes que se quieren independizar del independentismo. La gente de Tabarnia es como tú y como yo. Lo único que quiere es votar. No van contra nadie, solo quieren ser libres. Porque Tabarnia no va de independencia, va de democracia.

Tabarnia no va de independencia, va de democracia. Lo único que quieren es votar

Tabarnia equivale a la zona naranja resultante de las elecciones del 21D. Incluye el área metropolitana de Barcelona y el litoral de Tarragona, donde el independentismo siempre ha sido minoría. Un grupo de ciudadanos agrupados en la Plataforma per l’Autonomia de Barcelona está impulsando para Tabarnia un referéndum que le permita el derecho a decidir su futuro. Porque Tabarnia se siente oprimida tras tantos años de Govern independentista que ha legislado contra del bilingüismo en Cataluña, del tejido empresarial y de la mayoría social de ciudadanos que en su territorio se sienten diferentes.

En Tabarnia no tienen tractoradas indepes que les ayuden a hacerse oír cortando carreteras porque Tabarnia es urbana y cosmopolita. Por eso Barcelona está llena de turistas desconcertados con el procés que no quieren huelgas que bloqueen las carreteras pero que no les importa hacerse un sentido selfi en una manifestación. Vivir una pequeña revolución que luego subir a Instagram tiene su atractivo internacional. Por eso Tabarnia les ofrece varios eslóganes a todos los corresponsales con ganas de apoyar una causa que luche por la libertad, como ‘Barcelona is not Catalonia‘ y Tabarnia lliure.

Tabarnia denuncia que no viven en una democracia porque el voto de un barcelonés vale la mitad que el de un leridano

Los ciudadanos de Tabarnia denuncian que no viven en una democracia. No se respetan sus derechos porque el voto de un barcelonés vale la mitad que el de un leridano. Con cualquier otro sistema electoral, el bloque partidario de la independencia habría perdido su poder en el Parlament el 21-D, porque no llegan al 48% de los votos. Son los dos millones de independentistas siguen siendo los mismos que durante toda la última décadaBarcelona acumula al 73,8% de la población catalana, pero reparte solo el 63% de los diputados (85 frente a los 100 que le corresponderían).

Barcelona is not Catalonia

Tabarnia, un movimiento impulsado por la Plataforma per l’Autonomia de Barcelona Barcelona is not Catalona

En Tabarnia denuncian, además, que Cataluña ens roba y quieren un sistema de gobierno que les permita decidir cómo gastan sus recursos. Porque Barcelona y su área metropolitana aportan el 87% de los ingresos de la Generalitat y solo reciben el 59%. Los ciudadanos y empresas de la Ciudad Condal aportan al gobierno de Cataluña 22.468 millones pero solo reciben 17.888 millones en gastos e inversiones. Desde la plataforma Barcelona is not Catalonia denuncian el “expolio” al que les somete el Palau de la Generalitat: “cada barcelonés aporta al gobierno de Cataluña 829 euros más de lo que recibe”.

Los independentistas catalanes, sin embargo, llevan años ignorando el movimiento ciudadano que impulsa el derecho a decidir de Tabarnia. No se lo han tomado en serio, creyendo que si no le hacían caso desaparecería. Sin embargo, algo ha cambiado tras las elecciones del 21D. Y la victoria en las urnas de la lista de Inés Arrimadas ha avivado las voces de los que reclaman su derecho a decidir en referéndum si se independizan de la Cataluña independentista. La petición en change.org que reclama “al Congreso de los Diputados el derecho a decidir ser una nueva comunidad autónoma dentro de España e independiente de Catalunya” lleva recogidas 17.500 firmas en tres días y ya ha logrado convertirse en trending topic.

Entre tanto, el partido de Puigdemont no parece muy partidario del diálogo con Tabarnia. Algunos independentistas optan por seguir ignorando la voz de los ciudadanos catalanes que solo piden democracia, otros han pasado directamente al ataque: Aleix Sarri, asesor del eurodiputado del PDeCat Ramón Tremosa, acusa a los defensores de una Tabarnia independiente de “fronteras inventadas, nacionalismo étnico, populismo económico sostenido sobre agravios imaginarios”.

Tabarnia seguramente no logre nunca ser independiente. No es más que un movimiento cargado de ironía. Pero a estas alturas no hace falta aclarar cómo de lejos quieren llegar estos catalanes en su defensa del derecho a votar por una Tabarnia independiente para saber que ya están logrando su propósito: poner frente al espejo el independentismo catalán.