La suma de Junts per Cat, ERC y la CUP ha revalidado su mayoría absoluta en el Parlament de Cataluña. Retrocede desde los 72 hasta los 70 diputados, aunque mantiene su fortaleza en votos prácticamente inalterada. Los dos millones de independentistas siguen siendo los mismos que durante toda la última década. Y seguirán mandando en Cataluña durante la próxima legislatura, gracias a la Ley Electoral que Cataluña comparte con el Estado. Con cualquier otro sistema, el bloque partidario de la separación habría perdido su poder en el Parlament en la noche de este 21-D.

La Ley Electoral ha sido uno de los elementos recurrentes durante la campaña. Ciudadanos, de hecho, lleva una modificación de la misma en su programa, centrada en los dos puntos que lastran sus opciones en Cataluña, donde el independentismo arrasa en el interior pero languidece en las grandes ciudades, con Barcelona a la cabeza. Inés Arrimadas ha hecho especial referencia a esta situación durante su discurso de este jueves.

Y es cierto. El reparto de los escaños por provincias es desequilibrado. Barcelona acumula al 73,8% de la población catalana, pero reparte sólo el 63% de los diputados: 85. En un sistema proporcional, a la provincia de Barcelona le corresponderían 100 diputados. A Tarragona, que acumula al 10,56% de la población, le corresponderían 14 en lugar de 18; a Girona (9,91%), 13 en lugar de 17; y a Lleida (5,71%), 8 en vez de 15.

Reparto provincial proporcionado: 67 diputados

Con ese esquema, el independentismo no habría conseguido en los comicios del 21-D los 70 diputados que le permiten renovar su mayoría absoluta. Se habrían quedado en 67: Junts per Catalunya habría perdido dos (32) y ERC uno (31). Y el gran beneficiado no habría sido Ciudadanos, que mantendría 37, sino el PSC, que pasaría de 17 a 20. El resto de partidos conservarían sus resultados.

La desproporción del sistema actual se explicita, por ejemplo, en Lleida, donde el PSC obtiene seis veces menos diputados que JxC (1 contra 6), pese a que la candidatura de Carles Puigdemont no llega a cuadruplicar en votos a la de Miquel Iceta. Sucede lo mismo en Girona: JxC saca cuatro veces más votos que el PSC, pero siete veces más escaños (7 contra 1).

Circunscripción única: 66 diputados

Más débil todavía habría sido el resultado independentista si se hubiera aplicado el sistema de circunscripción única, sin división por provincias, como ciertas fuerzas políticas llevan años defendiendo a nivel nacional.

En este caso, Ciudadanos habría pasado de 37 a 35 escaños. Junts per Catalunya y ERC empatarían a 30 diputados. El PSC obtendría 19, Catalunya en Comú 10, la CUP 6 y el PP 5.

Si además se eliminara el límite mínimo de votos del 3% que establece la Ley D’Hondt para competir por los escaños, entraría en el Parlament el Partido Animalista (PACMA), con un escaño que ganaría en detrimento de ERC.

El bloque independentista, por tanto, obtendría 66 diputados, y no 70, en un sistema en el que todos los votos tuvieran el mismo valor. El bloque constitucionalista representado por Ciudadanos, PSC y el PP crecería desde 57 hasta 59. Y los comunes de Xavier Domènech, con 10 diputados, sí disfrutaría del papel de llave que llevaba reclamando toda la campaña y que las urnas le han negado.