Tras los anuncios navideños, las cestas de empresa rebosantes de embutido y las fuentes con asados que llenan las mesas en las comilonas de esta Navidad hay una batalla laboral que se lleva librando desde hace casi 20 años y que, como las propias fiestas, empieza a ser ya una tradición. Es la que sostienen los sindicatos y las empresas y cooperativas de trabajadores del sector cárnico, que ha llegado incluso hasta el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional.

De un lado, la central de trabajadores más beligerante ha sido hasta la fecha CCOO, junto a la CNT. La organización aprovechaba los últimos días de este 2017 para publicar un informe en que, para amargar la Navidad a sus contrincantes, aseguraba que el sector cárnico, que representa el 3% del PIB y el 21% de la industria manufacturera, tiene empleados a más de 10.000 trabajadores bajo la modalidad de falsos autónomos.

Si entre 2008 y 2016 la producción del sector ha repuntado un 23%, el empleo lo ha hecho en un 26,7% con un repunte de la subcontratación del 27% en estos años, según CCOO, que asegura que este último dato esconde una creciente participación de las cooperativas de trabajo a través de las que se da cabida a esos falsos autónomos.

Bajo esta denominación se encuadran aquellos trabajadores que realizan un trabajo similar al de los asalariados dentro de una misma empresa, pero teniendo que hacer frente de forma individual a los gastos asociados al alta como trabajadores autónomos, para ahorrar costes a la empresa. En este sentido, CCOO asegura que esos 10.000 trabajadores intervienen en la cadena de sacrificio, despiece, elaboración y empaquetado de carne, mezclados en muchas ocasiones con la plantilla de las propias empresas y bajo su organización, contraviniendo la Ley de Cooperativas.

CCOO asegura que el sector cárnico tiene empleados a más de 10.000 falsos autónomos

Estos socios trabajadores aportan supuestamente entre 50 y 80 euros de media al mes a las cooperativas, pagan religiosamente desde las cuotas sociales como autónomos hasta el uniforme de trabajo y se convierten así en mano de obra barata. Tanto que, siempre según CCOO, su salario es muy inferior al de los trabajadores contratados directamente por las cárnicas –unos 1.134 euros mensuales netos frente a 1.641 euros en doce pagas–.

El sindicato ha litigado hasta ahora contra las empresas usuarias para aflorar de esa forma las supuestas irregularidades laborales relacionadas con las cooperativas de trabajadores que utilizan, y otras no directamente relacionadas con esta práctica. Sin embargo, aseguran que las resoluciones favorables alcanzadas hasta la fecha no han sido efectivas como para desactivar la supuesta contratación de falsos autónomos. Por eso, CCOO ha planteado un cambio de estrategia.

El sindicato aporta sentencias y resoluciones de tribunales superiores autonómicos y juzgados de los social en los que se da la razón a CCOO frente a ciertas empresas cárnicas entre 2004 y 2011. Sin embargo, no remite información sobre si esas sentencias han sido recurridas.

En cualquier caso, ahora lo que persigue la central es un cambio de la normativa estatal sobre cooperativas y la retirada de la licencia administrativa a las organizaciones que no cumplan.

Las cooperativas se sienten perseguidas por CCOO

El sindicato CCOO acusa directamente a las dos mayores cooperativas del sector -Servicarne y Trabajadores Asociados de la Industria Cárnica (TAIC)-, que dan servicio a las grandes marcas del país y a las que achaca tres de cada cuatro falsos autónomos en este ámbito.

Sin embargo, El Independiente se ha puesto en contacto con estas dos cooperativas, que niegan estar empleando a falsos autónomos, y que se defienden asegurando ser víctimas de una auténtica persecución por parte de CCOO y otros sindicatos.

En primer lugar, Servicarne habla (incluso dedica un espacio en su página web para ello) de “ataques constantes” y de una “obsesiva persecución de los sindicatos” que se remonta a 1994, hace más de 20 años. La cooperativa explica que en esos años, en los que Servicarne comienza a trabajar con las grandes empresas del sector, los sindicatos empiezan a darse cuenta de que van perdiendo “poder” en esos centros de trabajo.

La primera denuncia encaminada a acabar con la actividad de Servicarne tiene lugar, según señala la cooperativa, ante la Inspección de Trabajo de Lérida por una supuesta cesión ilegal de trabajadores a la empresa usuaria. Este proceso se zanjó dando la razón a empresa y cooperativa. En 1995, la denuncia se produce en la empresa  SADA, en Valencia, y en 1996, la cooperativa hace frente a tres inspecciones de trabajo en La Rioja, Sevilla y Guadalajara. De todo ello sale airosa.

Los enfrentamientos en los tribunales se suceden hasta el año 2001 a lo largo y ancho de todo el territorio español. En ese año, el Tribunal Supremo sentencia para unificar doctrina y da la razón una vez más a Servicarne. Ya en 2008, otras dos sentencias en Pamplona y Toledo tampoco acabaron con la actividad de la cooperativa. Y así sucesivamente.

Casi un centenar de procedimientos en los que está implicada Servicarne aparecen entre la jurisprudencia de los juzgados de lo Social en los últimos 20 años.

Así pues, la mayor cooperativa denunciada por CCOO argumenta que en estos momentos no hay ninguna sentencia que haya frenado su actividad. Sin embargo, este año trascendieron las protestas de las plantillas de la cooperativa en la empresa cárnica Coren en Ourense, organizadas por el sindicato CIGA, por las supuestas malas condiciones laborales que soportaban. Es decir, la batalla no cesa.

Las principales cooperativas del sector han ganado de momento la batalla legal

Por su parte, fuentes de TAIC aseguran que la única denuncia ante la Inspección de Trabajo de CCOO a la que ha tenido que hacer frente hasta la fecha tuvo lugar en 2007 y estuvo limitada a un único centro de trabajo. Fue resuelta por una sentencia del Juzgado de lo Social que declaraba la inexistencia de irregularidades y declaraba a la cooperativa ajustada a derecho.

Sea como fuere, en CCOO se decantan ahora por una campaña a escala nacional, más allá de las actuaciones judiciales puntuales a través de las empresas usuarias de las cooperativas, para, insisten, retirar la licencia administrativa a las mismas porque, según dicen, lo que están propiciando es que las empresas les contraten para abaratar costes mediante un “despiece de carne a destajo”.

Las patronales quieren lavar su imagen

En medio de este intercambio de golpes, el pasado 22 de junio de 2016 las patronales del sector Anice, Fecic, Anagrasa, Anafric y Aprosa y los sindicatos Feagra-CCOO y FICA-UGT firmaron un manifiesto en el que, entre otras cosas, se oponían a la creación de “falsas cooperativas de trabajo asociado en el sector cárnico, por ser un fraude a la Seguridad Social y, por tanto, una ilegalidad que hay que denunciar y combatir”. Las partes hablaban entonces de una situación que “socava la imagen del sector cárnico”.

Las cooperativas consultadas, de la misma manera que se defienden ante las acusaciones de fraude, no ponen la mano en el fuego por otras organizaciones más pequeñas, que escapan a más controles.

Actualmente, sindicatos y patronal deben afrontar la renovación del convenio colectivo de la industria cárnica. que caduca este año. Será el momento de ver en qué quedan los buenos propósitos.