El PDCat se ha apresurado a desvincularse de la sentencia del Caso Palau, que considera acreditados los pagos de comisiones a Convergencia Democrática de al menos 6,6 millones de euros y destacar que son «un partido nuevo». Tras la renuncia de su presidente, Artur Mas, cinco días antes de hacerse pública la sentencia que condena a cinco años de cárcel al tesorero que él puso al frente de las cuentas de CDC, los herederos de Convergencia intentan cortar lazos con el partido creado por Jordi Pujol.

«El Partido Demócrata es una formación nueva, creada en 2016, que nació con el ejercicio de la transparencia como uno de sus objetivos más importantes y desde esta perspectiva nuestro partido se compromete a actuar siempre con diligencia y contundencia ante cualquier acción que se pueda relacionar con la corrupción» señala el PDCat en un comunicado, en el que además defiende la presunción de inocencia de las personas afectadas hasta que no haya una sentencia definitiva -el abogado de CDC ha anunciado que recurrirán la sentencia ante el Tribunal Supremo-.

Las sentencia del Caso Palau, añade el partido que lidera Marta Pascal, «tiene que ver con CDC, una formación política que ya ha asumido todas las responsabilidades políticas de un asunto que es anterior a 2010». El partido no ha aclarado, sin embargo, si asume como propia la condena fijada por la Audiencia de Barcelona a pagar esos 6,6 millones de euros que el tribunal considera que se desviaron a CDC como pago de comisiones de Ferrovial.

La formación insiste en su compromiso con la transparencia y añade su «respeto por las resoluciones judiciales» en un texto remitido a los medios de comunicación a la espera de que Artur Mas, ya desvinculado de la dirección del partido, haga sus valoraciones.

La sentencia hecha pública hoy por la Audiencia de Barcelona considera probado que Convergencia Democrática cobró comisiones de la constructora Ferrovial a cambio de la concesión de obras públicas entre 1999 y 2009, año en que se inició la investigación sobre el expolio del Palau de la Música llevado a cabo por sus dos máximos responsables, Félix Millet y Jordi Montull.