Las decisiones tomadas en Cataluña para restaurar la legalidad están en el trasfondo de los malos resultados electorales del PP, o, al menos, así lo ha explicado este lunes Mariano Rajoy a los miembros de su Junta Directiva de su partido. Ante la que ha calificado de la crisis política «más importante, sin precedentes», de nuestro país, ha admitido que, «como partido,  duda, hemos cometido errores» y hay que aprender de los mismos,porque si bien «las decisiones del Gobierno han sido buenas, no lo han sido para el PP», aunque se haya restituido la legalidad.

Ha explicado ante un partido expectante, que la aplicación del 155 «parecía un imposible político», que ha creado un «precedente» de futuro al demostrar que la democracia española «tiene instrumentos para defenderse y cuando la atacan se ponen en marcha». Se ha felicitado del «gran consenso nacional» que los populares articularon en torno al 155 en defensa de la ley, de la unidad de España y de la soberanía, y eso que en septiembre pasado, ni PSOE ni Ciudadanos eran partidarios de aplicar dicha medida. «No voy a recordar lo que decían, pero nos hemos cargado de razones y de argumentos».

Ausencia de García Albiol

No se ha olvidado, sin embargo, de los que desde dentro de su partido, cuestionaron la aplicación de un 155 «blando» y corto, entre ellos el propio presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, que no acudió a Génova. Rajoy admite que «muchos se han podio sentir frustrados», pero «lo que hemos tenido que hacer era cualquier cosa menos fácil». Se trataba, ha enumerado, de cesar a un gobierno democráticamente elegido y disolver un Parlamento. Era un hecho excepcional y, como excepcional, debía ser corto», al tiempo que ha señalado que el reto de futuro es «ganar al independentismo».

En cuanto a los sondeos que sitúan al PP por detrás de Ciudadanos, ha comentado que «son una foto de lo que piensa la gente en un momento concreto que puede estar condicionado» y no reflejar necesariamente los resultados electorales. Recordó como apenas dos meses antes de las elecciones de 2015, Metroscopia arrojaba unos resultados de un práctico empate entre las cuatro principales fuerzas políticas del país. Lejos de caer en el desaliento, defiende que «cada elección es un mundo en sí mismo», sin hacer extrapolaciones.

Rajoy reduce los sondeos, que dan el triunfo a Ciudadanos, «a una foto de un momento concreto»

Tras apelar a los suyos para que trabajen «intensamente», ha recordado que el PP «tiene muchas fortalezas. Somos  la primera fuerza política, tenemos más cargos públicos que nadie, somos decisivos, tenemos experiencia, somos el partido del empleo y de la recuperación, damos seguridad, estabilidad y certidumbre». Con estos mimbres, «debemos empezar a trabajar en las elecciones de 2019», cuya campaña arrancará con una gran convención nacional el mes de marzo en Andalucía además de otras convenciones sectoriales.

Asimismo, «debemos elegir a los mejores equipos y candidatos para pedir el apoyo de los españoles. Vamos a reforzar nuestra oferta de candidatos». Todo ello irá acompañado de un «rearme programático» basado en el compromiso con España, con la ley, la transparencia, la honestidad y la vocación de servicio público.

Por otro lado, el jefe del Ejecutivo apeló «al realismo y al sentido común» ante la pretensión de Carles Puigdemont de ser investido presidente de la Generalitat estando fuera de España. Si logra avanzar en esa idea, algo que ha garantizado que no sucederá, sería recurrido de inmediato por el Gobierno ante el Tribunal Constitucional, y ante el «supuesto imposible» de que se le eligiera estando en Bruselas, ha recordado que debería tomar posesión y eso supone hacerlo físicamente. «Si no lo hace, el artículo 155 seguirá en vigor», ha avisado puesto que la intervención sólo expirará cuando haya un nuevo Govern.

«Puro sentido común»

Rajoy ha calificado de «absurdo» que Puigdemont pretenda ser candidato estando en Bruselas «y fugado de la Justicia» y ha precisado que no es un problema de leyes, sino «de puro sentido común». Así, ha recordado que sus socios potenciales le han advertido de que no hay margen para ser «presidente a distancia, ni por delegación, ni por otra suerte de trampa». Una posición que ha dicho que constata que se empiezan a dar pasos para que «además de recuperar la legalidad se recupere el realismo».

Rajoy cree demostrado tras las elecciones del 21D que los independentistas no tienen apoyos para imponer su proyecto y que no pueden hablar en nombre del pueblo de Cataluña porque no tienen ni la mitad de votos de esa comunidad.