Albert Boadella ha tomado posesión como presidente de Tabarnia con un solemne «catalanes, no estoy allí» para dejar claro que la protesta tabernesa seguirá teniendo el humor inteligente como hilo argumental. Boadella se ha presentado como un payaso, pero ha reconocido que es un «mero aprendiz» frente a la gestión de los independentistas.

«En Tabarnia queremos vivir de todo y de todos sin ser perseguidos como traidores, se podrán hacer negocios sin mordidas institucionales» ha anunciado el nuevo president Boadella, quien ha asegurado que en Tabarnia «cabe todo el mundo, si es necesario ya nos apretaremos, pero por favor no vengan con los tractores» ha añadido en referencia a las «tractoradas» independentistas de los últimos meses. Un discurso que Boadella ha concluido con un corte de mangas al independentismo el reconocimiento de que Puigdemont le ha superado como payaso.

«Tabarnia no es una broma. Tabarnia es la garantía de que habrá respuesta si vuelven a intentar una DUI». De esta forma ha sido presentada este martes para llegar «tan lejos como los independentistas quieran llegar: Tabarnia puede acabar siendo su pesadilla», ha señalado Joan López al inicio de la presentación. «No seremos un partido político, existiremos como plataforma para dar datos y organizar concentraciones para que nadie olvide que ganar elecciones no da impunidad», ha añadido.

Jaume Vives, conocido por sus vídeos sobre la Resistencia de la calle Balmes en los que criticaba con humor el referéndum y las elecciones en Cataluña. ha señalado en la presentación que pedirán «a la comunidad internacional que mientras la situación en Cataluña no sea estable no dejen salir a Puigdemont de Bruselas».

Tanto Vives como López han defendido la necesidad de promover una reforma de la ley electoral para garantizar la misma representación en la Cataluña interior -Lleida y Girona, actualmente sobrerrepresentadas- que en la metropolitana, pero también han dejado claro que no interferirán en el trabajo de los partidos políticos.

«Tenemos todo el respeto por los partidos, no pretendemos decirles qué deben hacer en el Parlament, ya hemos vivido demasiado tiempo gente no electa que marcaba la pauta a los políticos. No pretendemos hacer ni de Sánchez ni de  Cuixart» ha advertido López.

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Tabarnia se ha convertido, desde el 21-D, en la válvula de escape de las tensiones políticas para los constitucionalista y en la metáfora de la fractura social y territorial que ejemplificaron esos comicios. Los resultados de las elecciones autonómicas mostraban una Cataluña divida al 50% entre constitucionalistas e independentistas. Una división que territorialmente se corresponde con las zonas metropolitanas de Barcelona y Tarragona, epicentros de la Cataluña industrial, donde C’s se convirtió en la primera fuerza política, y la Cataluña interior -excepción hecha del Valle de Arán- donde la candidatura de Carles Puigdemont se impuso en las urnas.

Superpuestos el mapa electoral y el mapa de Tabarnia, que de hecho había nacido años antes, la nueva «propuesta secesionista» se convirtió en trending topic utilizando los mismos argumentos que durante años había esgrimido el independentismo: «queremos votar», «no va de independencia, va de democracia» o el agravio económico y electoral, puesto que el territorio que corresponde a Tabarnia es el más rico de Cataluña, el que más aporta y menos inversiones recibe en proporción a la población.

Unos argumentos que han molestado mucho al independentismo, que en las últimas semanas han pasado de intentar ignorar el fenómeno a tratarlos de «broma de taberna» y asegurar que se trata de una campaña ideada y promocionada por C’s, pese a que su crecimiento orgánico en las redes muestra que se trata de un fenómeno mucho más transversal.