El astillero Construcciones Navales del Norte de Sestao, La Naval, ha sumado hoy un nuevo capítulo de inestabilidad a su ya delicada situación financiera y de futuro. El hasta hoy presidente de la sociedad, Javier Zabala, ha presentado la dimisión ante la Junta de Accionistas que hoy celebraba la sociedad y en la que se confiaba en avanzar en la búsqueda de soluciones a la crisis que traviesa la entidad. Sus pérdidas rondan los 150 millones de euros y actualmente se encuentra bajo administración concursal. Además, los 181 trabajadores de la sociedad se encuentran inmersos en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que se prolongará hasta abril.

Tras la dimisión presentada por Zabala los accionistas han designado a Iñaki Irasuregi como nuevo presidente del astillero vizcaíno, quien ya ejerció como director general de la entidad hasta diciembre de 2016. Será un presidente con carácter honorífico ya que no tendrá poderes ejecutivos. Quien estará al frente de la gestión de la sociedad será José Ángel Escribese que ha sido designado por los accionistas como nuevo director general de La Naval. En realidad Escribese ya ejerció este cargo con anterioridad. Se trata de un consultor experto en empresas en crisis y que fue contratado por La Naval en un intento por reflotar la compañía.

La compañía arrastra 150 millones de pérdidas, sus trabajadores están en un ERTE hasta abril y la carga de trabajo apenas asegura su futuro

La situación de La Naval empeoró de modo importante durante los ejercicio 2o15 y 2016 cuando sumó 80 de los 150 millones de pérdidas que arrastra la pervivencia de la entidad. Actualmente el astillero de Sestao (Vizcaya) tiene parada su actividad y sus empleados se encuentran a la espera de que se de una salida financiera que pueda despejar el futuro de la misma.

Dos dragas en construcción

La Naval tiene dos dragas en construcción del armador holandés Van Oord y con el que está negociando. Así, con una de ellas, la draga ‘Vox Amalia’, que se botó en marzo pasado, el astillero vasco negocia con el armador para poder terminar su construcción en otro astillero cántabro. La segunda de las dragas en construcción, la ‘Vox Alexia’ que aún se encuentra en fase de construcción de su estructura principal, continuaría en construcción en La Naval con lo que se garantizaría carga de trabajo durante un periodo y daría un respiro momentáneo al futuro de la compañía.

La Naval se encuentra en concurso de acreedores desde octubre pasado y sus trabajadores en ERTE desde este mes de febrero y durante cuatro meses. Aún no se ha encontrado a los inversores necesarios para poder dar salida a la delicada situación en la que se encuentra la empresa. La operación en la que La Naval había puesto sus esperanzas, la entrada del inversor asturiano, Angel del Dago, que podría haber adquirido 30 de los 42 millones con los que se pretendía reflotar la empresa, no prosperó.