Oliver McAfee, devoto cristiano británico de 29 años, llegó hace unos meses a Israel y fue visto por última vez el 21 de noviembre mientras montaba en bicicleta cerca de la pequeña localidad de Mitzpe Ramon, al sur del país, próxima a la frontera con Egipto. Las autoridades israelíes buscan a McAfee en el desierto del Negev y sospechan que el desaparecido sufre el síndrome de Jerusalén, un trastorno psiquiátrico que provoca que los enfermos crean transformarse en profetas o personajes bíblicos al visitar los lugares santos.

La zona en la que se vio por última vez a McAfee forma parte del recorrido de la Israel National Trail, una ruta de senderismo que atraviesa el país de sur a norte. Durante estos últimos meses, los deportistas que siguen esta ruta han encontrado prácticamente todos los efectos personales de McAfee, entre ellos su bicicleta, su mochila, sus zapatos, su cartera, sus llaves y su ordenador. No se han encontrado ni su ropa ni su documentación, por lo que tanto las autoridades como sus allegados aseguran que el turista no ha podido abandonar el país, ya que su pasaporte no se ha registrado en ningún paso fronterizo.

Localidad de Mitzpe Ramon, en cuyas proximidades fue visto Oliver McAfee por última vez.

Localidad de Mitzpe Ramon, en cuyas proximidades fue visto Oliver McAfee por última vez. GOOGLE STREET VIEW

En las proximidades de la teórica ruta seguida por McAfee se han encontrado diversas pruebas que conectan al desaparecido con el extraño síndrome de Jerusalén. Entre ellas, páginas de la Biblia arrancadas y sujetas con piedras y notas manuscritas con citas religiosas en las que se hacía referencia a la voluntad de Jesucristo de pasar en el desierto 40 días y 40 noches. También, según la policía israelí, una capilla artesanal consistente en un círculo aplanado de tierra dentro de un círculo de piedras.

Sus familiares y amigos, que han habilitado una página en Facebook para recabar información y ayudar en la búsqueda, aseguran que McAfee se trasladó a Israel a finales de octubre para un viaje en bicicleta y que planeaba estar en el país durante cinco semanas.

Un síndrome con precedentes

El síndrome de Jerusalén, según publica The Guardian, es un trastorno conocido para las autoridades israelíes, que cuenta incluso con un centro de tratamiento de referencia en la ciudad santa que llegó a tratar a unos 50 pacientes al año necesitados de hospitalización. En un artículo académico publicado en el año 2000 por el psiquiatra Yair Bar-El, ya se describía que el síndrome de Jerusalén solía ser la última manifestación de algún otro trastorno de base, como esquizofrenia o desórdenes de personalidad.

Se describían, no obstante, 43 casos registrados entre 1980 y 1993 correspondientes a turistas que llegaban a la ciudad santa en condiciones psicológicas aparentemente óptimas. Sin embargo, todos ellos procedían de familias descritas como «ultrarreligiosas».

La afectación por este trastorno ha causado incidentes graves en Jerusalén. Uno de los más recordados se produjo en 1969, cuando el turista australiano Denis Michael Rohan prendió fuego a la mezquita de al-Aqsa, asegurando que estaba en una «misión divina» en la que actuaba como «emisario del Señor» para permitir a los judíos de Israel construir un santuario sobre el Monte del Templo y propiciar la segunda venida de Jesucristo.

Mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén, tras el ataque de Denis Michael Rohan en 1969.

Mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén, tras el ataque de Denis Michael Rohan en 1969. WIKIMEDIA

Rohan fue ingresado en un hospital psiquiátrico y deportado de Israel cinco años después, en 1974. En respuesta a su acción, comunidades musulmanas de todo el mundo convocaron manifestaciones masivas e incluso llegaron a pedir la intervención de las Naciones Unidas.