Roger Torrent ha asumido la presidencia del Parlament con la promesa de tender a mano a todos sus integrantes y defender sus 135 voces para “coser” las heridas del procés. Pero ha dejado claro que será fiel sucesor de Carme Forcadell, a quien ha agradecido su trabajo al frente de la Cámara.

“Estoy de acuerdo en que en el Parlament se tiene que poder hablar de todo. Los que creemos en la democracia no podemos tenerle miedo y nunca debemos renunciar al debate y la palabra”, ha advertido en la intervención con la que se ha abierto formalmente la XII legislatura catalana.

Un discurso que ha empezado recordando a los encarcelados Oriol Junqueras, Joaquim Forn y Jordi Sánchez por unas medidas de prisión condicional que ha tachado de injustas y que “les impiden ejercer sus derechos políticos y los de sus votantes”.

La nota más disonante la ha puesto el presidente de la Mesa de Edad, Ernest Maragall, con un discurso no reglamentario

Torrent ha destacado además que “afrontamos una situación con Hacienda interviniendo las finanzas de la Generalitat y con el artículo 155 en vigor, mediante el cual el Gobierno disolvió esta cámara y mantiene intervenida la administración” y ha fijado como “primer paso” imprescindible de la legislatura “poner fin a la intervención de las instituciones”.

En un tono más moderado de lo que seguramente habría querido la CUP ha añadido que su primer objetivo será por tanto “recuperar la normalidad democrática. Corresponde a los grupos fijar la agenda y rumbo político de los próximos años. En lo que de mí depende” ha añadido, “trabajaré para que en esta legislatura la política vuelva a situarse en el centro de todo”.

Torrent ha hecho estas consideraciones tras una sesión de constitución que ha transcurrido más plácidamente de lo previsto después de que el bloque independentista renunciara a delegar el voto de los fugados en Bruselas y la Mesa haya rechazado la recusación de Ciudadanos a la delegación de voto de los encarcelados. El PP ha cuestionado esta decisión, pero sin pedir su revisión, y el PSC la ha apoyado en una intervención de su líder, Miquel Iceta.

La nota más disonante la ha puesto el presidente de la Mesa de Edad, Ernest Maragall, con un discurso no reglamentario al inicio de la sesión para denunciar las “agresiones” sufridas a su juicio por los catalanes y la ausencia de los líderes independentistas perseguidos por la justicia.