Ada Colau ha anunciado hoy la medida que todos los sectores económicos de su ciudad esperaban: una campaña de relanzamiento internacional de la imagen de la capital catalana para intentar revertir los perjuicios ocasionados por el atentado yihadista del pasado agosto, pero sobre todo por el proceso independentista. Colau ha hecho este anuncio en la tradicional conferencia de inicio de año en la que ha negado un «intercambio de cromos» con el independentismo para aprobar los presupuestos municipales a cambio de su abstención en el Parlament  para escoger a Roger Torrent presidente de la cámara, y ha reclamado «un Gobierno de la Generalitat ya» para solucionar los problemas de la ciudad.

La alcaldesa ha reconocido la «preocupación internacional» por la situación en Cataluña, de la que ha culpado en primer lugar a las «las cargas policiales del 1-O» pero también ha reconocido la incidencia de la «inseguridad jurídica, que genera incerteza sobre Cataluña y Barcelona» y ha abogado por hacer bandera de Barcelona y sus fortalezas para revertir esa mala imagen internacional. Un esfuerzo que el Ayuntamiento centrará en una campaña de imagen que aprovechará la celebración del Mobile World Congress (MWC) como catalizador.

Colau, que llegó a la alcaldía criticando la gran feria del móvil en Barcelona, ha asegurado hoy que «con el MWC tenemos una gran oportunidad de dar una imagen de normalidad, aprovechemos el escaparate internacional que supone, es una ocasión única para despejar las dudas que se han podido generar en los últimos meses» con una imagen de normalidad en las calles de la capital catalana. No solo eso. Colau ha asegurado que la campaña servirá para mostrar que «Barcelona tiene ya un tejido puntero en innovación y tecnología, en creatividad y diseño; podemos ser hub de referencia en el sur de Europa en la tecnología móvil».

Dudas sobre los mossos en los atentados

En este contexto, Colau no se ha querido pronunciar sobre las pruebas que apuntan a que los Mossos d’Esquadra habrían ocultado un aviso de la CIA sobre el atentado de Barcelona, pero sí ha abogado por que se constituya ya el nuevo gobierno catalán para tener «un interlocutor con el que trabajar». «Necesitamos ya un gobierno en la Generalitat para solucionar problemas de ciudad, ahora tenemos Generalitat a medio gas» ha lamentado ante los nuevos movimientos de Carles Puigdemont para forzar su investidura telemática, lo que conducirá al bloqueo de la investidura y de la formación de gobierno.

También en la otra propuesta estrella de la alcaldesa para la segunda mitad de su mandato: dos medidas para frenar la subida de los alquileres, que ha reconocido como uno de los principales problemas de la ciudad. Para revertirlo, Colau ha anunciado la aprobación de nuevas condiciones a las rehabilitaciones de edificios por parte de grandes propietarios que impidan que esas rehabilitaciones sirvan para expulsar a los inquilinos o subir los precios del alquiler incluso cuando se hagan sin ayudas públicas, por la vía de condicionar los permisos de obras que otorga el Ayuntamiento.

Colau ha abogado además por un «gran acuerdo político» para abordar cambios legislativos en Ley arrendamientos urbanos que, en la práctica, suponen revertir la reforma aprobada por el PP en la pasada legislatura. En concreto, la alcaldesa de Barcelona reclama volver a alargar la duración de los contratos a 5 años y establecer unos máximos a las subidas de precio para «frenar las subidas abusivas que estamos viendo».