La llegada de Carles Puigdemont a Copenhague ha generado cierto caos en el aeropuerto de la capital danesa. Pese a que las autoridades habían previsto un refuerzo de la seguridad si el ex presidente catalán finalmente viajaba a Dinamarca, su llegada ha sido tumultuosa. Una montonera de periodistas españoles y daneses le esperaba en la zona ordinaria de salidas y la acumulación ha provocado que tanto la prensa como el propio Puigdemont hayan quedado atrapados por un momento en las puertas giratorias que permiten la salida de la instalación.

El líder de Junts per Catalunya no ha realizado declaraciones de ningún tipo y ha abandonado el aeropuerto a bordo de una furgoneta roja. Posteriormente, ha anunciado en Twitter su presencia en la capital de Dinamarca y su participación en un debate universitario.

Puigdemont ha viajado a Copenhague en modo low-cost. Con la compañía Ryanair y desde el aeropuerto secundario de Charleroi, donde ha tomado el vuelo FR201 a las 6:55 de la mañana. La aeronave ha aterrizado en territorio danés a las 8:19 y apenas una hora más tarde la Fiscalía ya había pedido al juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, que reactivase la euroorden de detención y entrega.

El aspirante a revalidar su puesto al frente de la Generalitat ha viajado a Dinamarca para participar en un debate organizado por la Universidad de Copenhague, titulado ¿Cataluña y Europa en el cruce de caminos de la democracia?. Junto a él se han desplazado a territorio danés el empresario Josep María Matamala, íntimo amigo de Puigdemont que acompaña al ex president en Bélgica, y el Mosso d’Esquadra que ha acompañado durante este tiempo al dirigente nacionalista a modo de escolta personal.

Carles Puigdemont, según informan diferentes medios, no cuenta con billete de vuelta y planea ajustar su plan de viaje a las acciones de Fiscalía y Tribunal Supremo. Si la justicia española no diera ningún paso, tiene previsto cenar y reunirse con diputados independentistas de Groenlandia y las Islas Feroe.