Desde 2012, cerca de 400 militares de Tropa y Marinería han abandonado su puesto de forma forzosa al cumplir los 45 años. Este año lo harán alrededor de 700, según las estimaciones de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), y la cifra irá aumentando cada año de forma exponencial por la Ley de Tropa y Marinería aprobada en 2006 y que, en los próximos 20 años, supondrá un coste para las arcas públicas de cerca de 10.000 millones de euros, según la AUME.

Acorde a los datos de la asociación, entre los años 2018 y 2021 abandonarán su puesto 4.045 militares; entre 2022 y 2025, lo harán 9.583; entre 2026 y 2029, serán 13.172 y, desde 2030 y hasta  2033, abandonarán el cargo 9.793. Según la Ley de Tropa y Marinería, los militares que no hayan conseguido una plaza fija deberán salir de las Fuerzas Armadas al cumplir los 45 años. Este personal tendrá una asignación de 7.200 euros anuales -unos 600 euros al mes-, cantidad que podrá ser modificada mediante los Presupuestos Generales del Estado, durante 20 años, es decir, hasta los 65 años, lo que supone que el gasto en este tipo de pensiones se disparará hasta los 7.810 millones de euros en dos décadas. En Defensa no comparten estas cifras, pero no proporcionan datos al respecto.

Además, por los años cotizados tienen derecho a cobrar la prestación por desempleo durante 2 años que la AUME cuantifica en unos 1.218 millones que se sumarían a las atribuciones mencionadas. Si bien la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, defendió el pasado año la salida forzosa de estos militares porque “no podemos tener un Ejército lleno de soldados de 50 años”, esta retirada masiva de soldados y marineros supone un grave problema, por lo que el ministerio ya está trabajando en un plan de orientación que se presentará en las próximas semanas a las asociaciones, aunque en AUME no son muy optimistas. “No creo que vaya encaminado a más plazas de permanencia”, lamenta su portavoz, Jorge Bravo.

Los militares que se retiran a los 45 años perciben una atribución de 7.200 euros anuales hasta los 65 años

El problema, explica, son precisamente las pocas plazas fijas que salen y la dificultad para promocionar dado que, pese a las capacidades que van adquiriendo los militares durante su etapa en activo, no les proporcionan una titulación oficial, lo que les dificulta a la hora de buscar nuevas salidas laborales cuando dejan el Ejército a los 45 años. “La ley preveía que se les iba dando unas capacidades y al mismo tiempo el ministerio haría convenios con otras administraciones para la reinserción laboral, pero no se ha hecho hasta hace dos años y se ha hecho tarde y mal”, denuncia Bravo. De esta forma, los que no consiguen promocionar a la escala Oficiales y Suboficiales y no consiguen un nuevo empleo al salir de las Fuerzas Armadas viven con unos ingresos de 600 euros al mes.

En la actualidad hay unos 79.000 militares de Tropa y Marinería de los cuáles, según la AUME, al menos 30.000 tendrán que salir al cumplir la edad fijada por la ley. “Las plazas fijas están en torno al 12%”, apunta Bravo, pero la mayoría, apunta, son para sus superiores porque reúnen más puntos. “Duplicando esas plazas habría un gran colchón para dar salida a esta gente”, añade el portavoz de la asociación, que ve margen para hacerlo posible aunque lo ideal, a su juicio y como han trasladado en reiteradas ocasiones al Ministerio de Defensa, sería redactar una nueva ley integral que refunda las dos existentes – la Ley de Tropa y Marinería y la Ley de carrera militar- en una sola “haciendo desaparecer la temporalidad masiva y dotando a todos sus miembros de una auténtica carrera militar”.

Para ingresar en las Fuerzas Armadas como soldado o marinero, los militares firman un contrato temporal de hasta seis años. Una vez cumplidos, se puede acceder al contrato de larga duración (hasta cumplir los 45 años) tras pasar una prueba. “Eso no es complicado. Lo normal es renovar”, señala Bravo. Lo complicado es no irse tras ese periodo. En 2017, el ministerio convocó 191 plazas para el acceso de militares de carácter permanente que fue publicado en el Boletín Oficial del ministerio, una cifra muy baja teniendo en cuenta que hay 65.000 miembros de las Fuerzas Armadas que son temporales.

En 2017, Defensa convocó 191 plazas permanentes para los 65.000 miembros de las Fuerzas Armadas que son temporales

Actualmente hay alrededor de 54.000 efectivos que tienen firmado un compromiso de larga duración y que pasarán a ser reservistas de alta disponibilidad a los 45 años, a los que hay que sumar a cerca de 12.000 efectivos con un compromiso inicial o con renovación, que en el plazo máximo de 6 años está previsto que firmen el contrato de la larga duración, lo que incrementaría otros 1.722 millones. Teniendo en cuenta estas cifras, la AUME calcula que el coste total de estas salidas forzosas alcanzaría aproximadamente los 9.532 millones de euros.

Entre los convenios del ministerio para dar salida a estos profesionales, se encuentran otros cuerpos como la Policía Nacional, autonómica y local y para la Guardia Civil, que reservan un porcentaje de plazas a la hora de opositar para estos militares. El problema, insiste el portavoz de AUME, es la titulación, ya que a estos cuerpos hay que acceder con un nivel de estudios equivalente al Bachillerato o Grado Superior, mientras que en Tropa y Marinería muchos acceden con la Educación Secundaria Obligatoria y, si no se titulan al margen del Ejército, no pueden acceder a estas oposiciones.

Las asociaciones de militares han protagonizado varias protestas por este asunto que se está tratando además en una subcomisión en el Congreso de los Diputados. En ella, los afectados se sienten bastante arropados por los políticos, que entienden la situación; el problema es que muchos de ellos no tienen los conocimientos necesarios sobre la carrera militar, según Bravo. “Ahora con Zaida Cantera (PSOE) o Juan Antonio Delgado (Unidos Podemos) parece diferente, están sensibilizados y reconocen que hay que hacer algo”. La primera era capitán del Ejército de Tierra y el segundo guardia civil.

En el PP reconocen también que se ha fallado y desde el Ministerio anunciarán un plan de orientación para mejorar esta situación, que preocupa a la responsable de Defensa. Está por ver cuáles son las propuestas para evitar que la situación se agrave, pero desde las asociaciones no confían en que haya un efecto inmediato.