Los activistas independentistas en las redes sociales llevan días mofándose de los esfuerzos de la Policía para evitar que Carles Puigdemont vuelva a España sin ser detectado. Bajo la etiqueta #OnEsPuigdemont (Dónde está Puigdemont) han aflorado los montajes y los memes. A menos de 24 horas de la planificada sesión de investidura, los esfuerzos se dedican directamente a generar confusión y alimentar la hipótesis del regreso camuflado de Carles Puigdemont. El propio ex presidente de la Generalitat la ha alimentado este lunes, cuando ha subido a su cuenta de Instagram una imagen en las proximidades del Parlament.

Las arengas corren como la pólvora también en los sistemas de mensajería instantánea, como Whatsapp, Telegram y Signal, donde personas cercanas al propio Puigdemont y a entidades como la ANC llevan días haciendo circular un mensaje: «El gallo ya está en el gallinero. No hay zorros. Pásalo».

Personas cercanas a la ANC y al propio Puigdemont distribuyen mensajes encaminados a hacer pensar que ya está en Cataluña

Los mensajes van encaminados a hacer pensar que Puigdemont va a volver a España antes de la investidura o que incluso se encuentra en Cataluña desde hace días. Pero en el caso del «gallo», lo desmontan los hechos. Una búsqueda en Twitter devuelve que los primeros mensajes con ese texto se publicaron durante el día 20 de enero. Dos días antes de que Puigdemont viajase a Dinamarca desde el aeropuerto de Charleroi para participar en una conferencia en la Universidad de Copenhague. El gallo, al menos en ese momento, no podía estar en el gallinero.

A la confusión también está ayudando voluntariamente el diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, Ferran Civit, que la pasada semana anunció en Twitter que viajaría a Bruselas este lunes y «volvería cargado».

Civit ha continuado con el hilo de tweets esta mañana. «Iniciamos operación retorno bien cargados desde Bélgica. Esperamos que no nos intercepten», ha escrito, para continuar con una sucesión de fotos en las que describe su supuesto recorrido: «Entramos a Francia. Todo sigue lo previsto con el paquete dentro».

El avión registrado en Ocaña

Las autoridades también están muy pendientes de las posibles sorpresas que pueda dar Puigdemont, que en los últimos días ha retirado su petición de voto delegado y ha pedido a Torrent protección para no poder ser detenido. En ese sentido, la Guardia Civil desplegó este domingo un «control rutinario» en el aeródromo de Ocaña (Toledo) para identificar a los pasajeros de un avión privado que había despegado desde Bélgica, comprobando que en la aeronave viajaban siete personas aficionadas a la caza, según han informado a Europa Press fuentes del Instituto Armado.

En concreto, en el avión viajaban dos pilotos de nacionalidad rusa y francesa y cinco ocupantes, tres varones belgas y dos mujeres de nacionalidad belga y española.

Fuentes del Ministerio del Interior aseguran que este Departamento no activó ninguna alerta especial por este avión y que el despliegue, a 48 horas de la posible investidura de Carles Puigdemont, se enmarcó en las funciones atribuidas a las Fuerzas de Seguridad sobre control de pasajeros aéreos.

Los agentes de la Guardia Civil fueron alertados por la Oficina de Tráfico Aéreo de la llegada de un avión con un pasaje no identificado que había despegado en Bruselas y que sí contaba con la pertinente autorización de vuelo y aterrizaje en Ocaña, municipio situado a unos 65 kilómetros al sur de Madrid.