El ex president de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha reconocido la veracidad de los mensajes que envió al ex conseller de Salud, Toni Comín, y que publicaba en la mañana de este miércoles El Programa de Ana Rosa de Telecinco.

Estos mensajes suponen la puntilla para un procés que ya empezaba a ver su final. También saca a primera plana las diferencias y divisiones que vive el bando soberanista, sobre todo entre los dos grandes partidos: ERC y JuntsxCat. Ambos están representados por el president del Parlament, Roger Torrent, y el propio Carles Puigdemont.

Las conversaciones del ex president de la Generalitat con Comín, ex conseller de Salud y perteneciente a ERC, sucedieron horas después de que el propio Torrent suspendiera el Pleno de investidura en la cámara, del que debía salir Puigdemont confirmado en el cargo, y estaban cargadas de simbolismo para el fin del procés.

  • «Volvemos a vivir los últimos días de la república catalana»
  • «El Plan de Moncloa ha ganado. Sólo espero que sea verdad que gracias a eso podrán salir todos los presos de la cárcel, porque si no el ridículo va a ser histórico».
  • «Supongo que tienes claro que esto se ha acabado. Los nuestros nos han sacrificado, al menos a mi. Vosotros seréis consejeros, espero y deseo, pero yo ya he sido sacrificado tal y como sugería Tarda».
  • «No sé lo que me queda de vida (¡espero que mucha!) pero la dedicaré a poner en orden estos dos años y a proteger mi reputación. Me han hecho mucho daño con calumnias, rumores y mentiras que he aguantado por un objetivo común. Esto ahora ha caducado y me tocará dedicar mi vida a la defensa propia».

Los mensajes de Puigdemont se sucedieron en intervalos de 50 minutos, desde las 20:20 horas de la tarde del pasado martes, mientras Comín se encontraba en un acto del partido nacionalista flamenca NV-A, afín a las tesis soberanistas.

Comín y Puigdemont, ambos en Bruselas, han hecho públicas sus intenciones de acudir a los tribunales para interponer una demanda por la publicación de una conversación privada. «La revelación de secretos obtenidos por terceros es delito en España y Bélgica, y merecedor por tanto de las pertinentes acciones legales», avisaba Comín en Twitter.