«Las negociaciones van por buen camino» ha sido el mantra repetido por los portavoces de JxCat y ERC en las últimas horas para disipar las dudas sobre un pacto que permita al bloque independentista volver a coger las riendas de la Generalitat. Pero lo cierto es que el acuerdo no está cerrado, y el tiempo apremia más de lo que los independentistas desearían. En ese escenario, los letrados del Parlament deben entregar hoy a la Mesa el informe sobre le calendario y los plazos que debe manejar la cámara tras el aplazamiento sine die de la investidura. Lo hará con las cartas marcadas por el Gobierno, que defiende que el reloj ya está corriendo, y el independentismo, que cree Roger Torrent suspendió el tiempo al aplazar el pleno.

El portavoz de ERC, Sergi Sabrià, verbalizó ayer lo que ya habían avanzado opinadores y juristas de la órbita independentista: el reloj de la investidura no está corriendo, porque no se ha producido ninguna votación. Según esa tesis, el plazo de dos meses que establece el Estatut entre la primera votación de investidura y la repetición de elecciones, si el Parlament no consigue investir presidente, no habría empezado a contar porque la suspensión se produjo sin que el pleno se hubiera pronunciado. La simple convocatoria del pleno no puede hacer correr el reloj, afirman.

La opinión del Gobierno, apoyado en sus servicios jurídicos, es la contraria, y a ella se acogen tanto C’s como el PSC. Estos grupos creen que el reloj sí ha empezado a correr, porque lo contrario supondría una situación de bloqueo indefinido que va en contra del espíritu de la ley, que fijó un límite de dos meses para investir presidente para evitar ese bloqueo. Así lo apuntó también la portavoz socialista Eva Granados, aunque se reservó la postura de su grupo a conocer el informe de los letrados.

El independentismo necesita tiempo

Éstos deben entregar hoy su informe a la Mesa, presidida por el republicano Roger Torrent, quien hasta ahora ha conseguido no contradecir frontalmente ni a sus servicios jurídicos ni al Tribunal Constitucional con sus decisiones al frente de la cámara. Ese es el mérito de su decisión de posponer el pleno que debía investir a distancia a Puigdemont. Pero ahora los dos partidos independentistas necesitan tiempo para fraguar un acuerdo.

JxCat anuncia acuerdo «en unos días» mientras ERC recuerda que queda mucho de qué hablar antes de cerrar el pacto de investidura

«No esperen novedades» sobre la fecha de la investidura en la reunión de la Mesa, advirtió ayer Sabrià, tras dejar claro que aunque la negociación avanza, el pacto de gobierno no está ni mucho menos cerrado. El republicano aseguró que de momento sólo se ha hablado de «la fórmula» para conseguir una investidura y un gobierno efectivo salvaguardando la «restitución» de Puigdemont.

Lo que significa que, aunque fructifique la opción de la Asamblea de Electos, queda por cerrar quién será finalmente president y quién integrará su gobierno. Qué carteras se reserva JxCat y cuales asume ERC. Y con qué programa de gobierno; es decir, con un programa autonomista, como defendían los programas de ERC y JxCat, o de ruptura, como exige la CUP con el apoyo aparente de Puigdemont y sus portavoces.

Demasiados flancos abiertos para anunciar un acuerdo «en los próximos días» como afirmaba ayer el portavoz de JxCat, Eduard Pujol, tras la reunión de su grupo en Bruselas. En la guerra de nervios en la que se ha convertido la negociación entre los dos partidos independentistas, Puigdemont ha llevado siempre la delantera en la gestión del mensaje, pero los republicanos parecen haberse hecho los dueños de la gestión de los tempos.