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Facebook tenía un empleado para estudiar si Mark Zuckerberg cae bien a la gente

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Facebook tenía un empleado para estudiar si Mark Zuckerberg cae bien a la gente
El presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerber.

El presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerber. EP

Resumen:

Desde hace más de dos años Facebook tenía un empleado que se dedicaba única y exclusivamente a estudiar si Mark Zuckerberg, el CEO y fundador de la red social, era popular en la sociedad.

Ese puesto lo ocupaba Tavis McGinn, un antiguo empleado de márketing de Google que llegó a la compañía con el objetivo de monitorizar la figura del mandamás del imperio Facebook. Y lo ha hecho hasta hace seis meses, cuando dejó su puesto de trabajo.

No era simplemente averiguar si éste parecía simpático, si no que había que determinar si gustaban sus publicaciones en su perfil de la red social, con más de 100 millones de seguidores, o si la gente aprobaba los vídeos que subía.

Desde hace más de dos años Facebook tenía un empleado que se dedicaba única y exclusivamente a estudiar si Mark Zuckerberg, el CEO y fundador de la red social, era popular en la sociedad.

Ese puesto lo ocupaba Tavis McGinn, un antiguo empleado de márketing de Google que llegó a la compañía con el objetivo de monitorizar la figura del mandamás del imperio Facebook. Y lo ha hecho hasta hace seis meses, cuando dejó su puesto de trabajo.

Según explicaba el propio McGinn, en palabras que recoge The Verge, “era un trabajo raro. Consistía en hacer encuestas y grupos de estudio para entender si a la gente le caía bien Mark Zuckerberg, sobre todo fuera de Estados Unidos”.

No era simplemente averiguar si éste parecía simpático, si no que había que determinar si gustaban sus publicaciones en su perfil de la red social, con más de 100 millones de seguidores, o si la gente aprobaba los vídeos que subía.

Y no sólo se hacía con Zuckerberg. La figura de Sheryl Sandberg, secretaria ejecutiva y número dos de facto, también fue estudiado y, de hecho, se comparaban los resultados de ambos para ponerlos en valor.

No ha trascendido el presupuesto dedicado por Facebook a estas tareas, aunque McGinn, al que todavía obligan a guardar silencio una buena batería de acuerdos de confidencialidad, afirma que es “muy, muy alto”.

Fake News

Por supuesto, Facebook no es la única compañía que lleva un registro de las apariciones de sus CEOs y de la opinión que provocan en los demás, pero sí llama la atención que sea un puesto en el que la única tarea de la que hay que ocuparse sea esa.

También es cierto que la crisis que está atravesando la compañía por culpa de las Fake News es más que importante. Desde que comenzara la campaña electoral estadounidense que terminó con Donald Trump en la Casa Blanca, Zuckerberg va con pies de plomo.

Según una encuesta que realizo Google, el 32% de los ciudadanos estadounidenses considera que Facebook tiene un impacto negativo en la sociedad. Es un porcentaje elevadísimo y que supera incluso al de tabaqueras como Marlboro, que tiene un 27%.

McGinn no ha especificado con precisión cual ha sido el motivo de su marcha, hace ahora seis meses, pero sí que ha dicho que cuando entró en la compañía su intención era “tener un impacto en la sociedad desde dentro”

“Pensaba que Facebook era una maquinaria tremenda y con la capacidad de mejorar la sociedad, pero comprendí que no podía hacerlo”, decía McGinn, lamentándose de que no cumplió su objetivo “por la forma en la que llevan sus negocios”.

El año 2018 ha comenzado con cambios para Facebook, que anunció hace unas fechas una modificación en la forma en la que muestra contenidos a sus usuarios. A partir de ahora, enseñará más publicaciones de familiares y amigos y menos noticias y vídeos de medios de comunicación o empresas.

“Queremos que el tiempo que pase la gente en Facebook sea provechoso”, decía Zuckerberg en un post en su perfil. Lo cierto es que los últimos resultados presentados por la compañía mostraron que los usuarios pasan dos minutos menos de media cada vez que entran en la red social. Malos tiempos para un imperio de más de 2.000 millones de personas.