Jaume Roures, presidente de Mediapro, quiere afrontar nuevos retos empresariales. Y quiere hacerlo aprovechando su nueva cercanía al independentismo que gobierna buena parte de las instituciones catalanas y aspira a recuperar -pacto de investidura mediante- la Generalitat. El empresario del fútbol quiere convertirse en nuevo rey de los medios en Cataluña y se ha fijado para ello la compra de dos medios: una de las emisoras del Grupo Flaix -líderes de audiencia en la radio fórmula, saneadas y con cobertura en toda Cataluña- y el rotativo Ara.

Jaume Roures y Tatxo Benet, los socios fundadores de Mediapro, han vendido el 53% de la productora dueña de los derechos del fútbol en España por unos 900 millones de euros a la china Orient Hontai, y esta operación permitirá a los empresarios emprender nuevas aventuras en el mundo de los medios de comunicación. El diario deportivo Sport, de Grupo Zeta, se situó originalmente como primer objetivo de Roures y sobre todo de Benet, muy ligado al cruyffismo que quiere un relevo al frente del F. C. Barcelona. Pero Roures parece haber cambiado de prioridades, y ha puesto en su punto de mira a dos medios con los que podría crear un grupo de comunicación que se convertiría en competidor directo del Grupo Godó como líder de opinión de la Cataluña nacionalista.

La radio, objetivo prioritario

El objetivo de Roures, avanzado por El Confidencial, es el diario Ara y, sobre todo, una de las dos emisoras del Grupo Flaix, propiedad del periodista y miembro de la ejecutiva de Omnium Carles Cuní. Flaixbac y Flaix FM son en la actualidad las reinas de la radio fórmula en Cataluña, con una cuenta de resultados saneada y, sobre todo, cobertura en toda Cataluña. La oferta de Roures a Cuní: quedarse con una de las dos emisoras, para reconvertirla en radio convencional y retroalimentarse informativamente con Ara, imitando la fórmula de éxito el Grupo Godó con La Vanguardia y RAC1, la emisora que se ha convertido en líder de audiencia en Cataluña con un discurso a favor del independentismo que Godó ha atemperado desde el 1-O y la declaración de independencia.

El proyecto, negado desde Mediapro, pasaría por una oferta de unos seis millones de euros por la emisora de radio y un precio mucho menor por las acciones de Ferran Rodés en Ara. El vicepresidente de Havas Media ha hecho pública su voluntad de deshacerse de su participación en el rotativo independentista nacido en 2010, que acumula pérdidas superiores a los 10 millones de euros, pese a las generosas subvenciones recibidas de la Generalitat. De hecho, Ara nació ya con una aportación del gobierno catalán, entonces presidido por José Montilla con el apoyo de ERC, que otorgó una subvención de 990.000 euros a Grup Cultura 03 -de Oriol Soler, uno de los ideólogos en la sombra del procés– para la salida del nuevo rotativo independentista.

Roures ha protagonizado un vertiginoso acercamiento a los líderes del independentismo catalán que se hizo público el pasado verano cuando auspició un encuentro entre Oriol Junqueras y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y que ahora ha consignado la Guardia Civil en uno de sus informes sobre los preparativos del 1-O. El presidente de Mediapro obtuvo ya sus primeros beneficios de ese acercamiento al albergar en su sede el centro de prensa oficial de la Generalitat para el 1-O. Centro de prensa de pago para todos los medios de comunicación que quisieran seguir en directo los preparativos o la presentación de resultados del referéndum por la independencia.

Atemperado el fervor independentista del Grupo Godó tras la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre, Roures podría convertirse en un nuevo referente mediático dispuesto a recibir los favores de ERC y la ex convergencia. Aunque el empresario ha dejado claro en los últimos días que el independentismo debe hacer una reflexión sobre el fracaso de la vía unilateral emprendida con la DUI.

La connivencia del CAC

La operación ideada por Roures necesita el favor de los partidos independentistas, que tienen mayoría en el Consejo del Audiovisual catalán (CAC). Este organismo, responsable de la concesión de licencias de radio y televisión de ámbito local y autonómico en Cataluña, debe autorizar la venta de la frecuencia de Flaix y, lo que es más importante, autorizar un eventual cambio de formato. Fuentes del Consell confirman que todavía no han recibido petición de autorización para esta operación.

Las frecuencias de radio son concesiones públicas sujetas a concurso, lo que obliga a someter cualquier cambio de formato respecto al modelo con el que se ha ganado el concurso a la aprobación del CAC. No es previsible que Roures tenga problemas en este terreno si cuenta con el beneplácito de los independentistas, que han impuesto su mayoría, voto de calidad del presidente, el ex convergente Roger Loppacher, incluido, en más de 15 ocasiones en las dos últimas ocasiones. Siempre en cuestiones de contenido político, como las críticas a la pluraridad informativa en TV3 o la concesión de una serie de emisoras de televisión local a El Punt-Avui, con las que el grupo ha creado de hecho una TDT autonómica encubierta.