La ex presidenta de la Comunidad de Madrid y del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, ha asegurado este lunes que no se querellará contra las «mentiras» de su ex secretario general del PP de Madrid Francisco Granados, que la ha situado como responsable última de la supuesta financiación ilegal del partido, porque no tiene «dinero para abogados» y porque no tiene «nada» de qué esconderse.

Así lo ha señalado en sus primeras palabras tras la declaración de Granados la semana pasada en la Audiencia Nacional, en el marco de la Operación Púnica, donde ha señalado que el ex secretario general ha lanzado esas acusaciones «sin pruebas» y ha recordado que el fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar, «ha dicho que acusar sin pruebas es difamar» y serán los jueces los que decidan si tiene razón o no.

A diferencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, con la que se lleva «muy bien», ha dicho, Aguirre ha confirmado en una entrevista en la Cadena Cope, recogida por Europa Press, que no tiene «dinero para pagar abogados» y porque no prosperaría dicha denuncia.

De hecho, ha recordado que ya lo hizo una vez contra el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, cuando se querelló contra él porque enumeró una especie de lista de corrupción y dijo que con la E estaba Esperanza Aguirre, y esta querella fue rechazada por los jueces. «No salió adelante porque entendían que era política», ha explicado.

«Estoy segura de que el presidente de mi partido cree en mi presunción de inocencia, si no, no me hubiera nombrado todas las cosas que me ha nombrado a lo largo de su presidencia», ha declarado Aguirre preguntada por Mariano Rajoy.

Sobre si se siente decepcionada por que Cifuentes no llegase a decir que ponía la mano en el fuego por ella, ha contestado que «en absoluto» y tras recordar que la propia Cifuentes había hablado de que era un término «medieval» -puede que lo sea, ha dicho-, ha recordado que escuchó decir que ella había hecho «cosas muy buenas» por Madrid.

«Me llevo muy bien siempre con Cifuentes, otra cosa es si por debajo había alguien que no», ha lanzado Aguirre, quien ha confirmado que sí que se ha mandado mensajes tanto con Rajoy como con Cifuentes pero que no lo ha hecho ni sabe nada de González ni de Granados.

Aguirre ha confirmado que se ha mensajeado con Rajoy y Cifuentes pero que no sabe nada ni de González ni de Granados

Sobre las cuentas del partido, Aguirre ha defendido que ella no vio ninguna y que en el PP había cuatro personas encargadas de eso. Sobre el propio Granados, y sin querer tampoco entrar a opinar en sus declaraciones, entiende que este giro (al introducir a Cristina Cifuentes también en el tema) responde a su interés de querer reducir su condena.

«Trata de disminuir su condena y en España eso es posible», ha señalado Aguirre, quien ha recordado que no todo el mundo tiene un «millón de euros en el altillo», en referencia a la cantidad que se encontró en un armario de casa de los suegros de Granados, aunque después ha recordado que Granados dijo que era dinero de su actividad de antes de entrar a política.

También ha explicado que confió en Granados después de que el ahora presidente del Senado, Pío García Escudero, entonces presidente del PP de Madrid, le dijese que valía. «Por eso le hice consejero», ha explicado, para añadir que, después, en 2011, poco antes de las elecciones, perdió la confianza en él porque filtró a la prensa una medida que iba a aprobar sobre los liberados sindicales.

Preguntada por si el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le llegó a advertir de Granados y González, Aguirre se ha limitado a decir que ninguno de los dos fue «santo de su devoción». «Tampoco voy a decir que yo lo fuera pero teníamos buena relación personal, a los otros ni los trataba», ha dicho.

En este punto, ha negado que ella «amagara» para disputar a Rajoy la presidencia del partido. «Si hubiera querido presentarme habría pedido algún aval», ha dicho Aguirre, explicando que eran unos 3.200, que hacían falta más de 600 avales y que en toda la Comunidad sumaban sólo 200. «Nunca pedí ningún aval», ha aseverado.

Lo que sí ha reconocido es que en 2008, si tras las elecciones, Mariano Rajoy se hubiera retirado, «como parecía que iba a ser», a lo mejor sí se hubiera planteado presentarse.