El magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha dictado orden de detención nacional para la ex portavoz de la CUP, Anna Gabriel, después de que la investigada no se haya personado este miércoles en la sede de dicho órgano judicial y anunciara previamente que se encuentra en Suiza y que no tenía intención de regresar a nuestro país.

En un auto, de escasos dos folios, el instructor del ‘procés’ argumenta que en virtud de la Ley de Enjuciamiento Criminal (LeCrim) se puede proceder a su detención ante la incomparecencia de la imputada. Asimismo, en la resolución, el magistrado ordena que se abra pieza separada con estos hechos en la resolución.

Previamente, los fiscales de Sala Javier Zaragoza y Fidel Cadena habían solicitado a Llarena que dictase el citado auto de prisión contra Anna Gabriel “y una vez acordada ésta se procediese en su momento a cursar la orden internacional de detención a los efectos de la posterior demanda extradicional”. El Ministerio Público instó a tal medida al amparo de lo dispuesto en los artículos 64 y 95 del Convenio de Aplicación del Acuerdo de Schengen de 14 de junio de 1985 relativo a la supresión gradual de los controles en las fronteras comunes.

La Fiscalía pidió al juez Pablo Llarena que dictase auto de prisión contra la ex portavoz de la CUP con el objetivo de que pueda ser extraditada a España tras no haber comparecido este miércoles ante la Justicia. Sin embargo, el magistrado ha decidido reducir esa orden de arresto al territorio nacional.

Es decir, de momento, Anna Gabriel puede moverse por Europa y el resto del mundo sin que figure contra ella una orden de detención internacional. Lo que no puede hacer es regresar a nuestro país porque en el momento el que pise territorio español será detenida. Es una situación similar a la que atraviesa en estos momentos el expresidente Carles Puigdemont.